sábado, 18 de mayo de 2019

Duelo de reinas: María Stuarda, de Donizetti II


ANÁLISIS

Es una lástima que pese a que Donizetti tiene un gran catálogo de obras, a la hora de la verdad, siempre se representan las mismas cuando tiene otras que son bastante interesantes. María Stuarda, pertenece a ese grupo, pero poco a poco parece que por fin va teniendo su lugar en el repertorio.

Primero, voy a explicar un poco la figura histórica. ¿Quién era María Estuardo? Fue reina de Escocia entre los años 1542 y 1567, casada primero con el delfín de Francia, Francisco, quien llegó a reinar como Francisco II aunque sólo fueron dos años y luego con su primo hermano Enrique Estuardo, también conocido como Lord Dursley. Para no enrollarme demasiado, al morir María I de Inglaterra; María Tudor, más conocida como María la Sangrienta o Bloody Mary, su hermana Isabel subió al trono. Esto es porque Enrique VIII al morir, excluyó a los Estuardo su derecho a la corona, pero había un sector de la corte que no era partidario de esta ley, ya que eran católicos y no reconocían a Isabel I como hija legítima.
Por tanto, consideraban que la heredera legítima era María Estuardo ya que María Tudor no había tenido herederos. Así que hubo una conjura en la cual supuestamente María Estuardo era partícipe de ella, pero diversos motivos fracasó. En esa conjura mataron al marido de María Estuardo, la obligaron a abdicar del trono de Escocia en favor de su hijo y de ahí... bueno pues trató de huir a Inglaterra donde la capturaron. La acusaron de conspiración y asesinato y la acabaron condenando. Eso sí, Isabel I y María Estuardo nunca se conocieron en persona.

Así fue el personaje histórico y de él Schiller escribió una obra de teatro en cinco actos, de los cuales el libretista, los acortó a dos. Evidentemente en la obra de teatro se desarrollan más los personajes, así pues, en todo el acto I de la obra teatral nos informan los motivos por los cuales María está presa, mientras que en la ópera se menciona así de pasada. También es pura imaginación el encuentro entre Isabel y María, así como ese "triángulo amoroso" entre ellas dos y el conde de Leicester, el "presunto" amante de Isabel I. Lo cierto es que el verdadero Leicester nunca tuvo interés en María. Y tampoco eran hermanas, ya que en la obra se tratan así. Otra gran diferencia es que la obra teatral no termina con la muerte de María, sino con un acto que refleja las consecuencias inmediatas que sufre Isabel por haberla condenado a muerte, como la dimisión de Talbot y Leicester.

Dejando a un lado la verdadera historia, Donizetti nos ofrece un espectáculo donde mandan ellas. Es una de las pocas óperas donde los personajes masculinos pintan francamente poco. Tenemos al tenor para que se luzca un poquito, Leicester, y que "teóricamente" es todo culpa suya, aunque realmente tampoco es que protagonice una gran escena amorosa con alguna de la reinas. Luego, tenemos a Talbot, como consejero de la reina "buena" (María Stuarda") y Cecil como el consejero de la "mala" (Isabel I). Diríamos que Isabel es la "mala" porque es la que tiene una situación de poder y lo ejerce contra alguien que está en una situación inferior y presuntamente acusada de un crimen que no ha cometido, cosa que en el fondo no es del todo cierto, porque sí hubo realmente una conjura.

Lo que hace de Isabel el "villano", es exactamente el mismo motivo por el cual lo era Enrique VIII en Anna Bolena, utiliza su poder para satisfacer un impulso personal que no tiene nada que ver con su rol de monarca. En el caso de Enrique, su boda con Jane Seymour, en el caso de Isabel (o Elisabetta), quitarse de enmedio a una rival amorosa. Ambas reinas (Ana y María) son culpables de ser enemigas de alguien muy poderoso y de interponerse en su camino.

Pero lo que aporta María de nuevo con respecto a otras heroínas de Donizetti es que pese a todo no pierde su orgullo. Ella también es reina y como tal no va a ser doblegada tan fácilmente. Sin duda lo mejor de la ópera es el final del acto I, la escena del confrontamiento donde María después de haber soportado estoicamente las indirectas de Isabel, no sólo se defiende sino que además ataca. Esta escena es lo que hizo que censuraran la ópera en Nápoles, ya que al fin y al cabo, María le llama "Hija de puta" (literalmente, la trata de meretriz y después la llama vil bastarda) y eso es algo que no se ve en los escenarios todos los días. Sin duda ese sexteto final (y sobre todo la streta final) es de lo mejor de la ópera. Esta escena en cuestión también aparece en la obra de Schiller, pero añadiendo también que María declara ser la legítima reina de Inglaterra, dando más razones a Isabel para condenarla a muerte, ya que queda claro el acto de traición hacia su persona.

Como anécdota, las dos cantantes que estrenaron la obra María Malibran (María Estuarda) y Giacinta Puzzi Toso no se llevaban especialmente bien; así que en una de esta escenas, cuando María recitó sus frases la otra se lo tomó tan a pecho que le pegó un bofetón y ambas se liaron a hostias en el escenario. Eso, también contribuyó a que no hubiera más representaciones.

En el aspecto musical, estamos ante una ópera de bel canto de manual. Un coro de introducción, un aria de entrada con su cabaletta para la seconda donna, luego el tenor tiene su aria de entrada, un dúo,y así sucesivamete, cerrando la ópera con una gran escena final compuesta por la plegaria y la caballeta final. Todas de una belleza considerable y de una dificultad a tener en cuenta. La protagonista puede ser o bien soprano o mezzosoprano, y depende de la tesitura que tenga la protagonista suelen adjudicar la contraria a la otra reina, cuando en realidad, ambas pueden tener la misma tesitura (es decir, tanto María como Isabel podrían ser dos sopranos o dos mezzosopranos y no necesariamente, una mezzo y la otra soprano) O incluso contralto, ya que María Malibrán también cantaba papeles de esa tesitura.

A nivel personal he tenido la suerte de haber visto esta ópera en directo. Antes ya la conocía de haberla visto en DVD antes y lo cierto es que es uno de las ópera de Donizetti que más me gustan. Sobre todo pienso que el papel de María Stuarda queda mejor para una mezzosoprano o una soprano con buenos graves, ya que si no, la escena de la confrontación queda más sosa como me pasó a mí cuando la vi en vivo. Aún así la disfruté bastante.

De esta ópera aprendemos lo siguiente:

- Como decía la canción: Hijo de puta hay que decirlo más, pero hay también que tener cuidado porque puede tener consecuencias.
- No cabrees a tu jefe, aunque tengas razón.

GRABACIONES 

CD
Siempre si puedo elegir entre una grabación en vivo y otra de estudio, prefiero quedarme con la segunda porque la calidad de sonido siempre será mejor, sobre todo si hablamos de grabaciones de los años 60 o 70. De este título y que aún se encuentre en catálogo ésta es la única opción que he encontrado y aunque para algunos no sería la mejor opción, a mí me vale. 

 DVD
 Joyce Didonato es una de mis mezzosopranos favoritas, así que cuando lanzaron este dvd lo compré sin haber escuchado antes de qué iba la obra, pero bueno es Donizetti y me gusta bastante su estilo. Realmente no tengo quejas, tanto a nivel de vestuario como de escenografía, el director David Mcvicar ha sabido bien mantener el espíritu del libreto y a nivel vocal e instrumental no tengo ninguna queja. Hay algunos montajes más disponibles, pero éste me parece tan redondo que no tengo necesidad de adquirir un segundo y sin duda es la opción más recomendable.

Dejamos a los Tudor tranquilos, yo sigo con mis quehaceres y me despido por hoy. Para la próxima entrega que tardará, igual la dejo para el mes que viene porque estoy bastante liado, volveré con un título de Wagner que me falta. La única comedia que hizo y que es larga además. Y según dicen la ópera favorita de Hitler.

Nos vemos.

jueves, 16 de mayo de 2019

Duelo de reinas: Maria Stuarda, de Donizetti I


Vamos a seguir fantaseando con la Historia de Inglaterra, esta vez le toca el turno a dos reinas que en la vida real no se conocieron, pero ahí está la ficción y el arte para remediar ese pequeño detalle.

Maria Stuarda es una ópera en dos actos con música de Gaetano Donizetti y libreto de Giuseppe Bardari estrenada en la Scala de Milán el 30 de Diciembre de 1835.

Tiene una duración aproximada de 135 minutos (unas dos horas y cuarto).

BREVES DATOS HISTÓRICOS

Como Donizetti escribía óperas como si fueran churros, ésta en concreto fue en un principio un encargo para el Teatro San Carlo de Nápoles. Donizetti quiso hacer una adaptación del drama de Schiller, María Estuardo (Maria Stuart). Incluso le pidió a Felice Romani, con quien ya había trabajado en Anna Bolena, para que le escribiera el libreto pero Romani no estaba por la labor, así que se lo encargó a Guiseppe Bardari.  Donizetti se puso manos a la obra, pero cuando la presentó a la censura se la echaron para atrás porque el tema era poco adecuado. Así que cambió de libretista y en diez días adaptó la música a un nuevo libreto y a un nuevo título Buondelmonte. Esta obra se estrenó el 18 de octubre de 1834 y al público no le gustó. Esta versión está prácticamente olvidada hoy en día.

No pasa nada. Donizetti revisó la obra, volvió al libreto original y se la ofreció al año siguiente a la Scala de Milán, adaptando el papel principal a María Malibrán (una de las cantantes con mayor prestigio de la época) y con algunos cortes para contentar a la censura milanesa. La obra pues... tampoco gustó allí y tras seis representaciones la cancelaron. Habría que esperar a que el compositor se muriera cuando se volvería a representar en 1866 en Nápoles y con su libreto original sin censura. Nuevamente, como casi todas las obras de Donizetti, cayó en olvido y se volvió a ver en 1958. Desde entonces, ya se la tiene en cuenta. Dado que el manuscrito original se ha perdido, existen varias versiones con algunas variantes, como por ejemplo la división de los actos que en algunas versiones, la obra se divide en tres actos en lugar de dos, o la omisión de la obertura. La versión más usada es la de María Malibrán.

ARGUMENTO

La acción se desarrolla en Inglaterra, en 1587.


En la versión de Malibrán, por ejemplo, la obertura se suele omitir.

ACTO I

Escena I: Salón en el Palacio de Westminster

Los cortesanos regresan al Palacio después de haber asistido a un torneo de caballeros que se ha celebrado en honor al embajador de Francia, para así establecer los términos de una futura boda entre La Reina Isabel y el Rey Francés. Entra la reina (soprano lírica) y no se muestra muy partidaria de la boda, ya que ella está enamorada de otro hombre, el conde de Leicester, Robert Dudley.




Entre tanto, uno de sus consejeros, George Talbot (bajo) aprovecha para pedirle a la reina que perdona a su prima la reina de Escocia María Estuardo, acusada de conspirar contra la corona y del asesinato de su marido. En cambio, el tesorero, William Cecil (barítono) le aconseja todo lo contrario. Isabel, decide en un principio hacer caso a Talbot, pero también jura vengarse de María si confirma que ella es la causa por la cual Leicester no corresponde a su amor.

Entra Leicester (tenor lírico) e Isabel le da la bienvenida. Le da también un anillo de compromiso y le ordena que se lo de la embajador francés como señal de su voluntad con casarse con el Rey pero le dice que le una noche para que le tiempo a cambiar de opinión si es preciso. Leicester reacciona de manera muy fría ante es declaración lo que provoca una gran decepción en la Reina.

Se van todos y se quedan Talbot y Leicester solos. Talbot le muestra a  Leicester una carta y un retrato de la Reina María que ella le ha dado cuando la visitó en Fortheringhay y le pide ayuda, a lo cual Leicester acepta de buen grado, ya que siente algo por ella.


Se va Talbot y entra Isabel. Leicester aprovecha para darle la carta que María le ha escrito pidiendo una audiencia con la reina. Isabel, celosa, le pregunta si siente algo por María, a lo que Leicester le niega en rotundo, pero viendo su insistencia en pedir gracia por ella y el modo en que Leicester habla de María, hace que Isabel sospeche que hay algo entre ellos dos. Finalmente y sobre todo para salir de dudas, Isabel accede a reunirse con María.

Escena II: El bosque del Castillo de Fortheringhay (o Acto II en algunos montajes)

 
María (mezzosoprano o soprano lírico-spinto) pasea con su criada Anna (mezzosoprano) y rememora su juventud en la corte francesa.

Se oyen poco después los sonidos de una cacería y María se va apresuradamente para no querer enfrentarse a la reina, pero aparece Leicester y la convence de lo contrario además de ofrecerle su apoyo en el caso de que la reina se muestre excesivamente negativa. Entra la reina, acompañada de su corte  sus consejeros Talbot y Cecil. María se arrodilla a sus pies y le pide perdón y gracia. Pero Isabel, viendo que Leicester sólo tiene ojos para ella, la rechaza, diciéndole que es ahí en el suelo cubierta de polvo y vergüenza donde debería de estar y la acusa de haber asesinado a su marido. Leicester trata de interceder lo que provoca aún más a Isabel.


María, harta de que la humillen, se levanta y ante toda la corta insulta gravemente a Isabel. Como consecuencia ante tal agravio, es apresada y condenada a muerte.

ACTO II 

Escena I: Gabinete de la Reina en Westminster

Isabel aún no ha firmado la sentencia de muerte, pese a que Cecil la insta a que lo haga ya que tendría beneficios políticos con ello.


Entra Leicester y al verlo, Isabel firma la sentencia de muerte. Los intentos de Leicester por salvar a María son en vano y la reina lo obliga además a asistir a la ejecución.


Escena II: Habitación de María en Fortheringhay

María se encuentra preocupada por Leicester. Entran Cecil y Talbot quienes le muestran la condena a muerte. Cecil se va y María se confiesa a Talbot.


Le cuenta que se le ha aparecido el fantasma de su marido y afirma haber colaborado con Babington (un noble que había conspirado para asesinar a la Reina Isabel, pero ésto realmente no se explica en la obra), aunque reconoce que fue un error. Talbot le dice que rezará por ella.

Escena III: Antesala del patíbulo

Los cortesanos partidarios de María se reunen y se lamenta por lo sucedido. Entra María y les invita a todos a rezar con ella.


Se escucha el primer cañonazo que anuncia la ejecución. Cecil entra y le dice a María que la reina le ha concedido una última voluntad, a lo que María le responde que tan sólo dejen a Anna acompañarla hasta el patíbulo. Se oye el segundo cañonazo y aparece Leicester, quien insulta a Cecil por lo sucedido.


María no guarda rencor a nadie y desea lo mejor para Inglaterra. Con la cabeza alta y con toda la dignidad del mundo, se dirige hacia su inminente final al oír el tercer cañonazo.

domingo, 12 de mayo de 2019

El mejor tirador: Guillermo Tell, de Rossini II


ANÁLISIS

Guillermo Tell forma parte de esas obras que conocemos un trozo de ella porque la hemos oído en algún anuncio o película, nos gusta pero nunca llegamos a identificar de dónde viene. Me refiero, naturalmente al final de la obertura, los tres minutos finales que muchos piensan en ese Llanero Solitario cabalgando al galope al grito de "¡Hiyo, Silver!". 
De la historia de Guillermo Tell, por otra parte también la conocemos de oídas. No se sabe realmente si existió el personaje o no, pero sí forma parte del folclore suizo, como símbolo de la lucha por la libertad  y el amor paternal. A pesar de todo, los suizos tienen un museo en Bürglen dedicado a él y a toda su leyenda.

Por tanto no es de extrañar que el tema fuese del interés para los románticos. Y un tema muy adecuado para hacer un mega espectáculo teatral. Así que Rossini, ya cansado de su vida artística decidió despedirse por todo lo alto, jubilándose a los 37 años (justo los que tengo yo ahora) y viviendo de las rentas para el resto de su vida. Y aunque sea una obra bastante larga, eso no significa que sea compleja.

En realidad, en bastante simple. Todo se resume a la lucha contra la tiranía y la defensa por lo que es justo. Aunque el protagonista sea Guillermo, en realidad son los suizos, siendo ésta una obra coral donde el pueblo tiene su mayor representante en un sólo personaje, siendo todo lo demás secundario. Todo los demás detalles (como la relación entre Arnold y Mathilde) son más elementos secundarios y de relleno obligatorio para completar la ópera, ya que una ópera sin un conflicto amoroso no tiene muchas posibilidades de captar el interés del público. Todo ello unido a un bajo que hace de malo malísimo (Gesler), que al final acaba obteniendo su merecido.

Aún así, es de destacar la labor de los libretistas en adaptar el drama de Schiller, repleto de personajes y reduciendo de cinco actos a cuatro (ya que en el quinto, en la obra teatral tampoco aporta mucho). Algo que puede llamar mucho la atención es el hecho que Guillermo no posea realmente una gran aria, salvo la escena de la manzana, que tiene un pequeño arioso. Eso probablemente sea debido a que Rossini no se fiaría mucho de su barítono y prefirió darle las escenas de lucimiento a Arnold, el tenor, el cual tiene que dar a lo largo de toda la obra, nada más y nada menos que 28 do sobreagudos o do de pecho, lo que agota a cualquiera, además que su gran aria, tiene lugar en el cuarto acto, con lo que además se le exige una gran resistencia.

En cuanto a los papeles femeninos, pues más de lo mismo. No tienen apenas relevancia salvo Mathilde, que se debate entre el amor y su fidelidad a la patria, pero tarda poco en resolver su dilema al ver con sus propios ojos el sadismo y la crueldad de sus compatriotas frente al pueblo oprimido suizo. Rossini le escribe a este personaje varios pasajes de gran lirismo y belleza no exentos de dificultad. Peor suerte corre la esposa de Tell, Hedwige, la cual apenas tiene un aria y su participación está relegada a escenas de conjunto, siendo quizás la más destacada la de la plegaria del Acto IV.

Musicalmente hablando, se puede decir sin lugar a dudas que Rossini se despidió del mundo de la ópera por todo lo alto. La música es bellísima, llena de pasajes y momentos muy líricos como los dúos de Arnold y Mathilde, o tan trepidantes como las escenas corales y los ballets.  Hay una anécdota que cuenta que el director de la ópera, Louis Veron, se encontró con Rossini por la calle y le comentó que había escuchado el acto II de la obra y le había encantado, a lo que Rossini le contestó ¿Ah sí, Todo el acto entero? Esto se debe a que debido a la extensión la Ópera había hecho una versión reducida en 3 actos y sometiéndola a muchísimos cortes.

Hoy en día, es una obra que se ve poco en los escenarios debido a la dificultad, pues hay pocos tenores que se atrevan con ella y a su longitud. Es el problema general de la Grand-Opéra, componga quien la componga. Una lástima porque francamente es un espectáculo digno de ver y escuchar. En mi caso, no es una ópera que haya visto en directo y al igual que la gran mayoría, lo único que conocía era su famosísima obertura, pero una vez que me dio por escucharla entera he de admitir que es de las que más me gustan, aunque no es mi Rossini favorito.

De esta ópera podemos sacar las siguientes conclusiones:

- No provoques a tus subordinados que se te revelan y puedes acabar muy mal.
- Nunca hay que perder el espíritu de lucha y defender lo que es justo.

GRABACIONES 

CD

Pues éste fue el primer cd que compré para escuchar la obra y es una de las grabaciones más recientes. No es una grabación completa, ya que presenta algunos cortes en el acto I y en el acto IV, como la oración de Hedwige. Quitando ese detalle, a nivel de orquesta, cantantes y demás es agradable, no es una mala opción en absoluto.


De éste en concreto, lo tengo pendiente en mi lista de futuras compras, así que no puedo decir gran cosa, pero se anuncia por ser la primera grabación completa de la ópera, es decir, es el único que contiene toda la música que Rossini escribió. Sólo por eso, ya merece una oportunidad, ya que todas las demás, sean de la versión francesa o italiana (que no tiene diferencias signficativas, salvo la supresión de los ballets) sufren de algún corte. Cuando lo tenga actualizaré este apartado.


DVD 


Lo cierto es que no soy objetivo. Soy fan de Juan Diego Flórez, y creo firmemente que es el mejor tenor belcantista que tenemos en la actualidad. Así que cuando veo un título de Rossini, Donizetti o Bellini que sale él, ahí que voy yo de cabeza a comprarlo. Quitando el inconveniente de no llevar subtítulos al castellano, que en mi caso no es ningún inconveniente pues entiendo el francés y el inglés, para los que no, es un fallo importante. A nivel musical es magnífico, la escenografía podría haber sido mejor (ya que parece que estén rodando una película o algo así) pero al menos se entiende la trama. Es bastante recomendable.
Dejo a Tell tranquilo a que siga practicando con la ballesta y me despido por hoy. La próxima entrega seguiré con Donizetti y con otra de sus reinas, que también se basó en otra obra de teatro de Schiller. Una obra que en su día fue tan escandalosa que la censura la prohibió. Dos reinas enfrentadas por motivos políticos y ¿amorosos? Bueno ya os lo contaré.

Nos vemos.

sábado, 4 de mayo de 2019

El mejor tirador: Guillermo Tell, de Rossini I


En un momento dado, cualquier persona por muy humilde que sea, puede convertirse en un héroe. Éste es el relato de una de ellas.

Guillermo Tell (Guillaume Tell) es una ópera en cuatro actos con música de Gioacchino Rossini y libreto de Étienne de Jouy e Hippolyte Bis, estrenada en el Teatro de la Academia Real de la música de París, el 3 de agosto de 1829.

Su duración es variable según los cortes, pero ronda los 240 minutos (4 horas).

BREVES DATOS HISTÓRICOS 

El 28 de febrero de 1828, día en el que Rossini celebraba su cumpleaños (aunque él nació un 29 de febrero) se estrenaba en la ópera de París, un nuevo trabajo del compositor Daniel-François Auber, La muette de Portici (La muda de Portici), una enorme ópera de cinco actos con ballet incluido, en el cual al final, (¡¡Atención Spoilers!!) la protagonista, la bailarina que hace de muda, se tira por El Vesubio. Esa ópera pegó en su día un pelotazo y puso de moda el género de la Grand-Opéra Francesa, de la cual, ya hemos tratado en otras ocasiones. Rossini, por aquel entonces, estaba trabajando en una ópera cómica, Le Comte Ory (El conde Ory), de la cual hablaré en otra ocasión. Al mismo tiempo, había recibido el encargo de una ópera al estilo de Auber para la Academia Real de Música, y Rossini aceptó el encargo a cambio de una pensión vitalicia de 6000 francos de la época, independientemente si trabajaba o no. El mismo rey, Carlos X, aceptó las condiciones de Rossini y nuestro compositor estuvo trabajando a la vez en las dos obras. La ópera sería Guillermo Tell, una adaptación del drama del escritor alemán Friedrich Schiller

En el reparto principal, Rossini contaba con un buen elenco, entre ellos al tenor Adolphe Nourrit en el papel de Arnold y la ópera tuvo un éxito considerable. Con eso, Rossini dio por finalizada su carrera como compositor de óperas, aunque los motivos no están del todo claros. Entre que psicológicamente no estaba muy bien debido a la reciente muerte de su madre y el trastorno bipolar del que padecía, sus problemas de salud físicos (problemas de gonorrea) y que el ambiente socio político y cultural no era de su agrado, decidió retirarse y pasarse el resto de sus días a vivir tranquilamente, de los derechos de sus obras que aún se representaban y componiendo ya para su propio placer personal. Con 37 años, había compuesto 39 óperas y aún viviría cuarenta años más. Rossini era un gran amante de la gastronomía y de hecho él mismo también cocinaba, al parecer se le daba muy bien hacer macarrones y el paté de pollo con cangrejos a la mantequilla.

La ópera era bastante extensa, se dice que duraba una seis horas. En algunas ciudades de Italia, fue censurada y sometida a varios cortes, especialmente los ballets y algunos coros. En el caso de Milán, el libreto fue adaptado a la historia de William Wallace. En Francia, en cambio se llegó a representar hasta 900 veces y luego cayó en el olvido sobre todo cuando la técnica del bel-canto pasó de moda.

ARGUMENTO

La acción transcurre en Suiza, concretamente en el cantón de Uri,  en el siglo XIII.

ACTO I
El pueblo de Bürglen, en las montañas y cerca de un lago.

Un grupo de aldeanos preparan felices una triple boda que se va a celebrar. Entra tanto, un pescador, Roudi (tenor),  canta al amor, mientras Guillermo Tell (barítono) se lamenta por ver a su patria oprimida por los austríacos. Aparece el alcalde de la villa, Melchtal (bajo), junto a su hijo, Arnold (tenor lírico-spinto). Tell, le da la bienvenida y lo invita a pasar a su casa junto a su mujer Hedwige (mezzosoprano) y su hijo Jemmy (soprano ligera). Melcthal, recrimina a su hijo que no se haya casado todavía. Se van  y se queda solo Arnold, quien expresa su gran remordimiento, pues se ha enamorado de una princesa austríaca, Matilde, a quien salvó hace unos días de un alud.

Tell sale a su encuentro y trata de averiguar qué es lo que le pasa, pero no lo logra. Ambos deciden trabajar unidos para derrotar a los austríacos. Entre tanto se celebran las bodas y Melcthal bendice las novios. 

 

En ese momento, aparece un pastor portando un hacha llena de sangre. Este pastor, Leuthold, (bajo), ha matado a uno de los soldados de Gesler, el gobernador  porque estaba a punto de violar a su hija. Tell decide montarlo en un barca y llevarlo hacia el otro lado del lago. Los aldeanos rezan por él, y cuando llega Rodolphe (tenor), el capitán de la guarda austríaca, se molesta por los rezos y aún más cuando los suizos se alegran de que no hayan podido capturar al pastor. Bajo amenaza de muerte, Rodolphe exige a los aldeanos que delaten a la persona que ha ayudado escapar al pastor, pero Melchtal les anima a guardar silencio. Como castigo, Rodolphe lo ordena arrestar y les dice a sus hombres que saqueen el pueblo.

ACTO II
Un valle profundo a los pies de las montañas del Rütli.

Los austríacos están celebrando una partida de caza y entre ellos se encuentra la princesa Matilde (soprano lírico spinto). Como se va a hacer de noche, los austríacos y los pastores se retiran, pero Matilde se demora un poco porque ha quedado con Arnold. 



Mientras lo espera, se lamenta de su vida en la corte. Llega Arnold y ambos se declaran su amor, aunque éste es imposible dada las circunstancias.


Ella le sugiere que si alcanzara la gloria militar, quizás estaría mejor visto en su sociedad y así podrían estar juntos. A Arnold no le parece mala idea. Sin embargo, son interrumpidos por Guillermo y Walter Furst (bajo), así que Matilde se va corriendo.
Guillermo lo acusa de traidor, al igual que Furst y Arnold se defiende afirmando que lo mejor sería que él se fuera de esas tierras. Pero cuando Tell le cuenta que Gesler ha ejecutado a su padre, Arnold jura vengarse y decide unirse a la lucha. Poco a poco van llegando hombres de los otros cantones de Suiza y todos se ponen de acuerdo en luchar hasta la muerte por la libertad de su país.

ACTO III

Escena I: Una capilla en ruinas del palacio de Altdorf.

Arnold se reune con Matilde para despedirse de ella: Le confiesa que debe vengar a su padre, asesinado injustamente por Gesler.


Matilde condena ese hecho y se despide de él, reconociendo que su amor es imposible

Escena II: La plaza principal de Altdorf.

Todos rinden homenaje a Gesler (bajo) quien tras proclamar un discurso, ordena a los suizos que bailen para él.

 

También ordena que se inclinen ante un sombrero austríaco que ha colgado en un palo. Mientras todos los suizos se inclinan, Tell, se revela y no lo hace, lo que provoca la ira de Rodolphe, que lo identifica como el cómplice de Leuthold. Gessler, al ver que Tell va a acompañado de su hijo, le reta a un juego: dado que le ha llegado a sus oídos que es el tirador con mejor puntería de toda Suiza, le dice que pasará por alto su rebeldía si es capaz de partir en dos una manzana colocada en la cabeza de su hijo. Si no acepta, ambos serán ejecutados. Jemmy, su hijo, le anima a su padre para que lo haga  y Guillermo no tiene más remedio que aceptar.



Le colocan a Jemmy la manzana y Guillermo le dice que no se mueve. Prepara dos flechas, y con la primera acierta de pleno, partiendo la manzana en dos. Los suizos estallan de alegría. Gesler se fija en que tenía una segunda flecha y al preguntarle lo que pensaba hacer con ella, Tell le confiesa que estaba destinada para matarle a él si fracasaba. La confesión provoca la ira de Gesler que ordena arrestar a Tell y a su hijo para su inminente ejecución. Sin embargo, Matilde se levanta e intercede por el niño, alegando en nombre del Emperador que jamás permitiría que muriera un niño inocente. Gesler, lo libera, pero ordena que Tell sea encerrado en el fuerte de Kusnac para luego arrojarlo al lago y dejar que se lo coman los reptiles.  Mientras se llevan a Tell, el resto de los soldados cargan contra los suizos.

ACTO IV

Escena I: La casa de Melcthal.

Arnold se encuentra solo lamentando la muerte de su padre y sus deseos de venganza.



Llegan los conjurados suizos, y les comentan que Tell ha sido capturado. Necesitan armas para poder liberarlo, a lo que Arnold accede gustoso mostrándole todo el arsenal que su padre y el propio Tell habían estado reuniendo. Todos juntos juran venganza y se van para liberar a Tell.

Escena II: La orilla del lago Lucerna.

Creyendo que su marido y su hijo están muertos, Hedwige, se dispone a enfrentar ella sola a Gesler, pero es sorprendida por otras mujeres que la consuelen.
Aparece Matilde con Jemmy quien se reune con su madre y poco después entra Leuthold, quien les cuenta que los austríacos han liberado a Guillermo de sus cadenas para que pueda pilotar mejor la barca. Puesto que hay una tormenta, todos ruegan para que Guillermo esté a salvo. Efectivamente Guillermo llega a la orilla y se reune felizmente con su mujer y su hijo quien le entrega su ballesta. Entran también Gesler con un grupo de soldados. Gesler intenta capturar de nuevo a Guillermo pero éste lo mata con una flecha y Gesler cae muerto al lago.



Poco después, entra Arnold anunciando que Altdorf les pertenece y se alegra de ver a Matilde a su lado. La tormenta desaparece y sale un hermoso sol. Todos alaban la belleza de la naturaleza y celebran su recién reconquistada libertad.

jueves, 11 de abril de 2019

Arte Sacro: La Pasión según San Mateo, de Johann Sebastian Bach


Como se acerca la Semana Santa, aunque quizás ya estemos en ella para cuando leáis estas líneas,  es el momento ideal para escuchar este tipo de música. Que por cierto, la podemos escuchar en cualquier momento del año, pero parece que ahora cobra mucho más sentido.

La Pasión según San Mateo (Matthäus Passion) es una pasión oratórica en dos partes con música de Johann Sebastian Bach y libreto de Christian Friedrich Henrici, "Picander", estrenada con seguridad en la iglesia de Santo Tomás de Leipizg, el 15 de abril de 1729. 

Tiene una duración aproximada de 225 minutos (Tres horas y cuarenta y cinco minutos aproximadamente)

BREVES DATOS HISTÓRICOS

Lo cierto es que no se sabe mucho de los motivos por los cuales Bach escribió esta Pasión, ni siquiera la fecha del estreno está del todo clara, porque hay algunos estudiosos afirman que se estrenó el Viernes Santo de 1727 (11 de abril). No era la primera que escribía, ya que en 1724 había compuesto La Pasión según San JuanTambién se la relaciona directamente con una cantata fúnebre que Bach compuso para el funeral del príncipe Leopoldo de Anhalt-Cöthen y tampoco se sabe con seguridad si la Pasión fue el modelo para la cantata o viceversa.


Fuera en un año u otro, la obra se estrenó en la iglesia de Santo Tomás de Leipzig, donde Bach era el director del coro en aquel momento y lo siguió siendo hasta que falleció en 1750.

Lo cierto es que en su día, esta obra no tuvo especialmente éxito porque el público de entonces la veía demasiado "operística", cosa bastante irónica teniendo en cuenta que Bach no componía óperas. El mismo compositor se quejaba también de la ausencia de medios para poder interpretarla correctamente y afirmaba que sólo 17 miembros de un coro de 54 había estado plenamente a su altura. Pese a todo, Bach siguió trabajando en su obra retocándola y presentándola varios años. La versión que se escucha actualmente dataría de 1739. Al parecer, Bach también compuso La Pasión según San Lucas y según San Marcos, pero de la primera no está del todo claro que sea suya  y de la segunda se ha perdido la música original pero se ha restaurado a base de adaptar otras cantatas y corales existentes.

Como toda la obra del compositor, cayó en el olvido hasta que en 1829 Mendelssohn, la recuperó y la presentó de forma muy abreviada, lo que despertó el interés del público y de sus coetáneos.

La Pasión según San Mateo es la obra más larga que ha compuesto Bach. El número que la acompaña, el BWV.244 es el orden en el cual la obra se encuentra dentro del las obras catalogadas de Bach (Bach Werke Verzeichnis, literalmente catálogo de las obras de Bach). De hecho es aplicable a cualquier obra musical de cualquier compositor, si después del título de la obra veis unas siglas raras y un número está señalando el nombre del catálogo y su orden donde está registrada.

ESTRUCTURA Y ANÁLISIS

Recordamos primero lo que es un oratorio para los que no sepan bien lo que es. Un oratorio es un género musical, normalmente de carácter sacro, aunque también los hay profanos (como Semele de Handel) donde los sucesos que se narran musicalmente no se representan. Dentro de la rama protestante, los oratorios podían ser: Historias o Pasiones. Los primeros, tal y como dice el término, narraban sucesos históricos, de la Biblia ya sea del Antiguo o el Nuevo Testamento y las Pasiones pues narraban exclusivamente la Pasión y muerte de Jesús según lo cuentan los evangelistas, Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Al ser un tipo de oratorio, se incluían también elementos de la ópera como son los recitativos, y las arias, así como los coros.

En el caso de los protestantes, los oratorios se interpretaban en la lengua vernácula, en el caso de Bach, en Alemán, para que así el pueblo pudiera entender mejor lo que se cantaba e incluían también algunos corales, para que el público pudiera participar activamente en el oficio. Así, Bach compuso esta pasión para una coral infantil, dos coros con sus respectivos solistas (una soprano, una contralto, un tenor y un bajo) y cada uno con su orquesta y su órgano para el bajo continuo. El bajo continuo es una técnica de composición, por la cual, el compositor dejaba escrito en la linea del bajo unas notas básicas para que el interprete improvisara e hiciera él mismo el relleno.  Estos dos grupos estaban separados por una distancia de 31 metros para así crear un efecto estereofónico y también para dar mayor dramatismo. Los solistas representan diversos papeles siendo fijos los del Evangelista, que hace la labor de narrador (primer tenor) y Jesús (barítono). Los otros, soprano, contralto, segundo tenor y bajo, se van alternando en roles puntuales o abstractos comentando de forma poética los acontecimientos que previamente ha narrado el Evangelista.

La obra originalmente estaba pensada para que se interpretara la primera parte de la pasión, luego el Sermón del sacerdote al cargo del Oficio y luego la Segunda. Con respecto al libreto, Bach utilizó la traducción alemana de la Biblia de Lutero para los recitativos. Para los textos más líricos, colaboró con su libretista habitual de sus cantatas, Picander y por último, para los corales, lo que hizo fue componer nuevos arreglos, pero dejando la melodía primitiva presente y conocida por todos los feligreses para que la pudieran cantar mientras asistían al Oficio, por tanto el texto es el utilizado del propio coral.

Nos encontramos con un total de 78 números musicales, distribuidos de esta forma:

PARTE I

San Mateo 26
01 al 10: Jesús ungido en Betania


Tras un coro de presentación que representa a los hombres que conversan entre ellos (un coro hace las preguntas y el otro responde,) el Evangelista procede a narrar el momento en que Jesús entra en la casa del Leproso y su mujer lo unge con un perfume, cosa que es criticada por los discípulos pero no por Jesús.

 

También en un breve recitativo y un coro (que representarían a los fariseos) su decisión de conspirar para matar a Jesús.

11 al 23: La última Cena

Se narra el momento en el que Judas (bajo) van al Sanedrín y se ofrece traicionar a su maestro pidiendo algo a cambio, así como la Última Cena. Se procede también a la Consagración del pan y el vino.

 

Aquí Jesús predice que uno de sus discípulos lo va a traicionar y también predice que Pedro (bajo) lo negará tres veces antes que cante el gallo.

24 al 35: Oración en el Monte de los olivos y el Prendimiento.

Jesús se va con los apóstoles a rezar, pero hay un momento en el que se quedan dormidos.


En este caso, por ejemplo el segundo tenor representaría a un apóstol y el coro al resto. Posteriormente, Jesús se queda solo, llega Judas y con un beso alerta a la guardia romana que ha venido con él para que lo atrape.

 

Todos los discípulos acaban huyendo y el coro lamenta lo sucedido.


PARTE II 

San Mateo 26
36 al 41: Falso testimonio


Jesús es llevado ante Caifás y ante el se presentan dos testigos que lo acusan falsamente de querer destruir el Templo de Dios. Este suceso se narra a través de un recitativo.

San Mateo 26 y 27
42 al 53: Jesús ante Caifás y Pilatos

Prosigue el juicio delante de Caifás (bajo) y éste le pregunta a Jesús si es el Hijo de Dios, a lo que Jesús contesta "Tú lo has dicho". Se narra también la triple negación de Pedro.


En este momento se canta este aria para contralto (o contratenor o mezzosoprano), Erbame dich, (Ten piedad de mí), que a mi juicio es el aria más bonita de todo el oratorio. Judas se suicida por el remordimiento, y Jesús es llevado ante Pilatos (bajo). Éste le interroga, pero Jesús guarda silencio.


San Mateo 27
54 al 63: Entrega y Flagelación

Pilatos, siguiendo la costumbre de liberar un preso en Pascuas, pregunta al pueblo a quién quiere que liberen, si a Jesús o a Barrabás. El pueblo contesta que a Barrabás y pide para Jesús la crucifixión. Pilatos pregunta al pueblo el motivo por el cual quieren condenarlo y su mujer (soprano) nombra todas las cosas buenas que ha hecho.


Pese a todo, el pueblo quiere a Jesús muerte, así que Pilatos se lava las manos. Jesús es azotado, despojado de sus vestiduras, los romanos lo humillan poniéndole una corona de espinas y es obligado a ir hasta el Gólgota cargando con su cruz.


64 al 73a: Crucifixión y muerte

Jesús carga con la cruz y un hombre de Cirene, Simón, le ayuda a cargar con la cruz.Finalmente llegan al Gólgota, y lo crucifican entre dos ladrones y uno de ellos se burla de él.


Ya en la cruz, a eso de las nueve de la noche, Jesús muere en la cruz. Todo esto se cuenta en el recitativo que os pongo abajo. Hay que destacar que normalmente, en los recitativos, a todos los personajes que aparecen son acompañados por el bajo continuo, pero cuando habla Jesús lo hacen las cuerdas. En cambio, en el momento que Jesús pronuncia sus últimas palabras ("Eli, Eli, lama asabthani" Padre, ¿Por qué me has abandonado?), las cuerdas callan, simbolizando que Jesús ya no está vivo o su propia mortalidad. Si bien es cierto que esas no fueron sus últimas palabras, es la última intervención que tiene en la Pasión así que ese simbolismo está reflejado también en la música.

 

Al morir, se produce un gran temblor en la tierra, y ese efecto lo consigue Bach con un trémolo en el bajo.Un trémolo es un movimiento rápido que se hace con el arco y en una sola nota.


73b al 78: El Entierro

José de Arimatea, María Magdalena, y María madre de los apóstoles Santiago y José entre otros, descienden a Jesús y lo entierran en una gruta. Después los fariseos piden a los romanos que vigilen el sepulcro ya que Jesús dijo que a los tres días resucitaría, pero creen que serían los discípulos que piensan robar el cuerpo y luego inventar el milagro. Como si estuviera durmiendo, La pasión termina con los coros deseándole a Jesús un dulce sueño.




Sin duda estamos ante una de las obras más importantes de toda la música barroca y quizás sea la mejor de Bach. Pese a su longitud, no se hace realmente pesada siempre y cuando se tenga el oído acostumbrado. Bach nos invita a la reflexión y sentir empatía por los sucesos narrados en las Escrituras, con una sensibilidad y una religiosidad que sólo Bach podía lograr. Una obra totalmente atemporal y que siempre que se escucha se descubre algún matiz que ha podido pasar desapercibido. Y no, no hace falta creer en Dios o ser católico protestante para poder apreciar la obra, aunque cuando alguien escucha esta música puede llegar a sentir que existe un ser divino que lo inspiró. Bach se dedicó toda su vida a alabar a Dios y aunque en su día no fue altamente conocido y su obra fue olvidada durante mucho tiempo, influyó a grandes genios que vinieron después como Mozart por citar a otro grande. Es también un ejemplo magnífico que demuestra que la lengua alemana puede llegar a ser un idioma francamente bello. Tan sólo necesita de una buena música que lo arrope.

Por mi parte, no recuerdo en que momento exacto me topé con esta obra, pero supongo que fue al mismo tiempo que Parsifal de Wagner, ya que me acuerdo de haber comentado que la ópera de Wagner me pareció más religiosa que ésta. De momento no he tenido la ocasión de escuchar esta obra en directo, pero si tengo la oportunidad me gustaría hacerlo y a ser posible en el interior de una iglesia que es el lugar donde está destinada su interpretación.



GRABACIONES

CD


De todas las grabaciones disponibles, decidí ésta porque había leído buenas críticas y realmente están en lo cierto. El reparto de los cantantes es francamente bueno y la dirección de Klemperer está muy bien ejecutada, y con un tempo equilibrado, ya que no resulta ni muy lenta pero tampoco rápida. Lo malo es que la edición actual no cuenta con el libreto.

DVD 


Como ya he comentado,creo que el escenario idóneo para escucha la Pasión es en el interior de una iglesia, pero bueno, si la sala de conciertos tiene buena acústica tampoco hay que ponerse tiquismiquis. El único criterio que escogí para este registro fue simplemente el precio, ya que cuando me decidí a comprar uno éste era el más barato. Y la verdad es que no me puedo quejar, tanto el elenco de cantantes como la orquesta y el enorme coro están soberbios. Interpretan la enorme partitura con gran sensibilidad y respeto. No se puede pedir más.

Espero que paséis estas fiestas como podáis, ya sea esquiando, en la playa, viendo procesiones o participando en ellas o como queráis. Por mi parte, me lo tomaré con calma a ver si me pongo al día con el inglés. La próxima volveré con un trabajo de Rossini. La última ópera que escribió. Una que termina bien pero que también es bastante larga.

Nos vemos.

sábado, 6 de abril de 2019

Un tipo peculiar: Falstaff, de Verdi II


ANÁLISIS

Todo el mundo se cansa se hacer siempre lo mismo, o al menos casi todo el mundo. A muchos artistas les da igual tener que hacer lo mismo una y otra vez, pero son los menos. Por lo general, a los grandes genios les gusta explorar diversos cambios y encontrar la mejor manera de expresar sus sentimientos o su particular manera de ver el mundo.

Shakespeare era uno de ellos. Si bien lo conocemos principalmente por sus tragedias, también cultivó la poesía y la comedia. Y en el caso de Verdi, años y años haciendo sufrir y morir de amor a sus héroes y heroínas en el ocaso de su vida quiso por una vez, intentar hacer reír.

¿Lo consiguió? Eso depende del espectador, pero no es vano que el maestro gozaba con un libreto no muy extenso pero muy conciso y bien estructurado con escenas de gran comicidad dignas de Rossini.

Así dentro de la misma ópera nos encontramos con dos tramas diferentes, pero que se entrelazan, Por un lado tenemos la trama principal que es la de la broma que elaboran las comadres de Windsor (Alice Ford y Meg Page) contra Falstaff por querer jugar a dos bandas y querer aprovecharse de ellas y por otro tenemos la trama de Nannetta y Fenton para poder poder casarse y romper los planes del padre de ella de querer casarla con otro.

En cuanto al carácter de los personajes, vemos los típicos de la ópera buffa italiana: La pareja de jóvenes, el viejo verde, los criados listos y planes rebuscados y una resolución pacífica del conflicto, donde los que tienen que ganar ganan y los que tienen que perder, pierden pero con deportividad. A nivel argumental, Boito supo adaptar los cinco actos originales de la comedia de Shakespeare en tres actos con dos escenas cada uno, teniendo cada acto una duración similar. El número de personajes se ha reducido, así como ciertos acontecimientos que, si bien en el teatro pueden quedar bien, en la ópera ralentizarían mucho la acción, como por ejemplos varias visitas a la casa de Alice. También los amantes (Fenton y Nannetta) se expresan de una forma más breve y en todo momento se intercambian palabras de amor, pero nunca llegan a tener un gran momento a solas en escena.

Otro aspecto interesante es que hay un protagonista principal, que sería el barítono, Falstaff, y alrededor de él todos los personajes se relacionan pero casi de igual importancia. Es decir, no hay un gran papel para el tenor, o la soprano, pero todos se relacionan entre sí y todos tienen su momento. A estas alturas, ya no se llevaba las óperas de números cerrados y la música fluye sin interrupción. No es de extrañar que el papel principal sea para un barítono ya que ésta era la voz preferida de Verdi. Para el monólogo de Falstalff del acto I (L'Onore, Ladri!; El honor ¡Ladrones!), Boito lo adaptó de otra obra de Shakespare, Enrique IV donde también aparece Falstaff.

Con respecto a este personaje, originalmente, Shakespeare lo había llamado John Oldcastle, haciendo alusión a un antiguo líder religioso inglés que fue ejecutado por hereje cuyos descendientes se quejaron porque dañaba su imagen y así pasó a llamarse Falstaff que deriva su nombre de un noble (Falstof) que luchó contra Juana de Arco.

En el aspecto musical, como ya he comentado antes, no estamos ante una obra de números cerrados, sino que la música transcurre sin interrupción. Salvo los monólogos de Falstaff, el resto dispone de escenas de conjunto, con frases cortas y concisas. Todo ello, culmina con la conocida fuga final. Una fuga es una composición de dos a seis voces que ejecutan uno o dos temas musicales a distinto tiempo siguiendo unas reglas de escritura bastante complejas, y que eran muy populares en la música barroca.  Con ese punto final, Verdi supo decir adiós a un mundo que tantos éxitos y quebraderos de cabeza le había dado, dándonos a todos una gran lección de maestría, genialidad y humildad.

A nivel personal, lo cierto es que esta última ópera de Verdi no es que sea objeto de mi devoción. Tuve la suerte de verla en la Bastilla y recuerdo que me gustó, pero sin más. Igual es que aún no he visto una interpretación fuera de serie, pero pese a que la he estado escuchando mientras escribía estas dos entradas, no termino de verle el punto pese a que reconozco su gran valor artístico y su belleza, pero pese a todo, no termino de cogerle el punto.

De esta ópera podemos aprender lo siguiente:

- Cada persona es un mundo.
- Si te vas a emborrachar, hazlo rodeado de gente a la que confíes.
- Quien ríe el último, ríe el mejor... o simplemente es que no ha pillado bien el chiste. A mí eso me ha pasado.

GRABACIONES

CD

Una de las más recientes grabaciones y eso que es del 2001, osea que casi va a cumplir 20 años. Entre todas las que hay, me decanté por ésta porque el director Claudio Abbado me gusta mucho cuando dirige a Verdi y el elenco de los cantantes está realmente a la altura. El sonido es bastante bueno y no se hace pesada en absoluto.

DVD


Estoy seguro que debe haber mejores Falstaff que éste, pero qué queréis que os diga, me costó casi regalado este dvd (7 euros con los gastos de envío, en Amazon Francia). La colección Tutto Verdi tiene algunos montajes muy buenos y normalmente suelen ser fieles al libreto. Por tanto, éste como primera opción no está nada mal, quizás no tienes a cantantes de primera división pero es ameno de ver. Tanto el vestuario como la escenografía están ejecutadas con gusto y los cantantes hacen bien su labor. 
Pues nada, dejo a Sir John Fasltaff que disfrute de la vida y yo lo dejo por hoy. Como se acerca la Semana Santa, para la próxima entrega no haré ninguna ópera sino que escribiré un artículo sobre una de las obras de la música sacra más importantes de la Historia de la Música. Será una entrada única. A ver qué tal me sale.

Nos vemos.

domingo, 31 de marzo de 2019

Un tipo peculiar: Falstaff, de Verdi I


A veces la vida te sorprende con varios golpes, algunos buenos y otros malos. Pero como dice el refrán, al mal tiempo buena cara. Quizás eso pensaba el protagonista de la obra de esta entrega al que putean un pelín bastante. Aunque también él se lo busca...

Falstaff es una ópera en tres actos con música de Giuseppe Verdi y libreto de Arrigo Boito, estrenada en el teatro de la Scala de Milán el 9 de febrero de 1893.

Tiene una duración de 115 minutos (Una hora y cincuenta cinco minutos).

BREVES DATOS HISTÓRICOS

Tras el triunfo de Otello, Verdi se encontraba en un momento de su carrera en el cual sentía que había tratado casi todos los temas posibles, pero había uno que se le resistió y era escribir una obra cómica. Su primer intento, fue hace 53 años y fue su segunda ópera, Un giorno di Regno ossia Il finto Stanislao, pero tal fue el fracaso, que casi le hizo renunciar a seguir componiendo. Desde entonces, nunca se había propuesto hacer una comedia hasta ahora.
El barítono que hizo el primer Yago, Víctor Maurel le pasó un libreto francés basado en la obra de Shakespeare, La fierecilla domada, pero Verdi no se sentía inspirado a ponerle música, así que confió una vez más en Arrigo Boito, quien ya la había hecho el libreto de Otello. Boito, tomó como base principal otra comedia de Shakespeare, Las alegres comadres de Windsor y Enrique IV. Del primer título, ya hubo otros compositores que le pusieron música, pero ahora era el turno de Verdi que a sus 76 años tenía ganas de ponerse al piano y componer por última vez.

Así pues, Boito le pasó el texto para los dos primeros actos en noviembre 1889 y el último en marzo de 1890, y para esa fecha ya el acto I estaba terminado. Finalmente, cuando se estrenó en la Scala (con Víctor Maurel en el rol principal de Falstaff) Verdi volvió a triunfar, pero esta vez con una "comedia lírica".  Y así, puso un gran punto final a una genial vida artística.

ARGUMENTO

La acción se desarrolla en Windsor, durante el reinado de Enrique IV, a principios del siglo XV.

ACTO I

Escena I: Interior de la Taberna la Jarretera

Sir John Falstaff, un noble bastante gordo (barítono) se encuentra con sus criados Bartolfo y Pistola (tenor y bajo). Entra muy cabreado el Doctor Cajus (tenor), acusándole de ladrón entre otras cosas. Pero los criados lo torean y acaban echándolo de allí. Como Falstaff está a dos velas, decide que lo mejor es conquistar a dos mujeres ricas y casadas, Alice Ford y Meg Page para así quedarse con el dinero de sus maridos, así que escribe dos cartas de amor idénticas y ordena a sus criados para que se las envía. 

 

Los dos desobedecen, ya que les parece algo muy deshonesto, así que Falstaff se enfada y los echa. Al final, le encarga el trabajo a un paje.

Escena II: El jardín de los Ford

Alice y Meg (soprano y mezzosoprano) han recibido las dos cartas y como les ha hecho gracia, deciden, junto a la sirvienta Quickly (contralto) y la hija de Alice, Nannetta (soprano lírica), gastarle una broma para escarmentarlo y quitarle las ganas de hacerse el don Juan.

Por otra parte, también el marido de Alice (barítono) y el doctor Cajus, que es el prometido de Nannetta, se han enterado de los planes de Falstaff, a través de los criados de éste y piensan vengarse. Entretanto, Nannetta y Fenton, un empleado de su padre (tenor lírico), se encuentran y se declaran su amor.

Se van y vuelven las mujeres, dispuestas a empezar la broma y para ello, le piden a la señora Quickly que vaya a buscar a Falstaff para un encuentro con Alice y por otro lado, el señor Ford, desea también encontrarse con él para también burlarse pero bajo una falsa identidad.

ACTO II

Escena I: La taberna de la Jarretera

Bardolfo y Pistola están ahora al servicio del Ford y siguiendo sus órdenes, piden perdón a Falstaff por su falta de respeto.



Llega la señora Quickly y cita a Falstaff con la señora Ford entre las dos y las tres en su casa. También le dice que Meg Page también ha recibido la carta y que no sabe de la existencia de la otra.Se va Quickly y llega el señor Ford, que se presenta por el nombre de Señor Fontana.
Le ofrece a Falstaff dinero para que seduzca a la señora Ford, ya que si ella es capaz de caer a sus pies, también caerá con él. Falstaff acepta la paga y le dice que ya ha quedado con ella entre las dos y las tres.

 

Se va y el señor Ford, decide presentarse para sorprender a los "amantes".

Escena II: Salón de la casa de los Ford

Las tres mujeres preparan su plan. Para ello, han puesto una gran canasta en el salón . Nannetta se ha enterado de que está prometida con el doctor Cajus, cosa que ella no quiere, pero su madre la tranquiliza diciéndole que eso no pasará. Llega Falstaff e intenta en vano cortejar a la señora Ford con sus historias de tiempos mejores. 

 
Sus intentos se ven frustrados cuando la señora Quickly anuncia la llegada de Meg. Alice, decide esconder a Falstaff detrás de un biombo y luego llega Meg diciendo que llega el señor Ford, así que lo vuelven a esconder en la canasta, que está llena de la ropa sucia.

Llega efectivamente el señor Ford, con los sus criados y Fenton. Éste ve a Nannetta y se esconde con ella detrás del biombo, pero son descubiertos. Una vez que todos se han ido, Alice, ordena que tire el contenido de la canasta al Támesis.

ACTO III

Escena I: Exterior de la taberna


Falstaff se lamenta de su suerte pero se anima pronto con un buen trago de vino. Entretanto, Alice le ha contado toda la verdad a su marido y entre todos, deciden gastarle una última gran broma al viejo. Así pues, Quickly convence a Falstaff que todo lo que ha pasado ha sido por culpa de los criados y le da una nueva cita con Alice y con Meg esa misma noche en el parque de Herne's Oak y que tiene que ir vestido como el Cazador Negro. Falstaff acepta.

Entre tanto, Nannetta se entera de que su papel será el de la Reina de las hadas. El padre, va a aprovechar esa misma noche para casarla con el doctor Cajus, indicándole el traje que él debe usar. Quickly se entera y alerta a la joven.

Escena II: El parque de Windsor de noche.

Por la noche, Fenton canta su amor y Nannetta le responde. Las tres mujeres llegan también y disfrazan a Fenton de monje, y le dicen que harán fracasar los planes del Doctor Cajus. Así que todos se preparan para la gran broma

Llega Falstaff, dispuesto a cortejar otra vez a Alice, pero de pronto anuncian que llegan las brujas.


Así pues, aparecen los criados, niños y más gente del pueblo disfrazados y empiezan a danzar alrededor de él y le incitan a que confiese todos sus pecados. Falstaff, reconoce entre ellos a su sirviente y se da cuenta del engaño, pero bueno, tampoco se lo toma a mal porque cree que se lo merece.

Entre tanto, el Señor Ford anuncia que se va a celebrar una boda y una segunda pareja pide también que se les case. Así pues, sin saberlo el señor Ford casa a su hija con Fenton y al doctor Cajus con Bardolfo disfrazado de mujer. Derrotado, el señor Ford acepta el engaño de buen grado y consiente el matrimonio de su hija. Falstaff también ve que no ha sido el único burlado y todos cantan la moraleja de la historia:


"Tutto nel mondo é burla", Todo en el mundo es una burla.