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domingo, 2 de septiembre de 2018

Mujeres, hombres y viceversa: Così fan tutte, de Mozart II


ANÁLISIS

Alguien podría preguntarse qué tienen en común esta obra maestra de Mozart con el título de ese infame programa de Tele 5. Para que no conozcan el programa, Mujeres, hombres y viceversa es una especie de concurso-reality que va de buscar pareja, donde una chica o un chico tiene que elegir entre varios pretendientes.  Como el programa muestra la guerra de sexos y las técnicas de seducción de uno y otro bando (así como consta de "asesores") en un momento me vino que podría ser un símil. Poco afortunado, quizás. Pero ese es otro debate.

De las tres óperas que compuso Mozart con da Ponte, ésta es la que más me ha dado que pensar. A nivel personal, es la que menos me gusta de la Trilogía de da Ponte, en parte porque de las tres, es la que menos he escuchado y también porque se me hace muy larga.

Aún así, esta obra es realmente interesante porque a través de un ambiente cómico nos plantea una cuestión bastante seria y es la relación entre hombres y mujeres. Esta guerra de sexos se plantea de manera inteligente y en un principio desde un punto de vista claramente machista. Y aquí viene lo interesante. ¿Realmente la obra es tan machista como parece?

A mi juicio más que "Così fan tutte", así se comportan todas, deberían ser en realidad "Cosí faciamo tutti"; así nos comportamos todos. Porque en realidad, lo que la ópera plantea es el concepto de la fidelidad humana y aquí planteo una segunda pregunta: ¿El hombre es un ser fiel por naturaleza?

Para empezar, todo empieza con una simple apuesta. El viejo Don Alfonso quiere dar toda una lección de vida a sus jóvenes amigos, Ferrando y Guglielmo. Según él, que ha vivido mucho, la mujer es incapaz de ser fiel a un hombre. Los jóvenes piensan que no es verdad, ya que sus novias son un ejemplo de constancia y fidelidad. Sin embargo, y como hemos podido ver en la entrada anterior, al final acaban fracasando y el tiempo da la razón a Don Alfonso.

Si nos quedamos con sólo esta parte, podemos pensar que el retrato que hace Da Ponte de las mujeres no es muy bueno que digamos, pero lo que no tenemos en cuenta es el porqué las dos hermanas reaccionan como lo hacen. El motivo es muy simple: acaban siendo infieles por un principio de igualdad.

Este principio lo oímos de Despina: "Los vientos inconstantes tienen más firmeza que los hombres" Y más adelante: "Paguemos con igual moneda a esa maléfica raza indiscreta". En otras palabras; la mujer es infiel porque el hombre es infiel.

Y efectivamente no le falta razón. Porque aunque estando disfrazados y es en plan de coña, tanto Ferrando como Guglielmo también le están siendo infieles a sus novias, Dorabella y Fiordiligi precisamente con la otra, pues en el fondo están dando a entender lo que Despina dice, que los hombres si tienen la oportunidad, van a ir detrás de cualquier falda sin importar lo que tengan en casa. La única diferencia es que los hombres son conscientes del juego, mientras las dos hermanas no lo son.

Por tanto, en el fondo no es tan machista como parece. Es simplemente humana. Para Mozart como da Ponte, la fidelidad humana es algo que no existe de forma natural, ya que lo natural es saciar el apetito. Del mismo modo que cuando tienes hambre, comes, cuando tienes ganas de amar (o follar) amas o follas. La fidelidad por tanto es una condición aprendida por la cultura pero no por la naturaleza. Por eso las hermanas acaban siendo infieles: tienen una carencia afectiva que alimentar. Y como en ese momento sus novios no están, acaban aprovechando las circunstancias para calmar ese instinto con los primeros hombres que se la cruzan. Evidentemente, Don Alfonso jugaría con el mito erótico que a la mujer en esa época resultaría atractivo; igual ahora en pleno siglo XXI; Ferrando y Guglielmo se habrían disfrazados de vikingos, por ejemplo. Recordemos que los personajes son italianos, así que igual a Fiordiligi y a Dorabella le podrían atraer a un maromo rubio y ojos azules.

En defensa de las hermanas, al menos en un principio tratan de ser fieles. Pero como decía un amigo mío, "Si no hay portero ¿por qué no vas a marcar un gol?" como respuesta al flirteo de una chica que ya tiene novio o está comprometida. Siempre me ha parecido esa actitud bastante infame, la verdad, ya que en este caso, damos la culpabilidad a la persona que cae en la tentación y no en la que tienta. En este caso pasa lo mismo. Consideramos automáticamente culpables a Fiordiligi y a Dorabella de haber sido infieles, ya que aunque su primer instinto fue decir que no, los otros dos las han ido calentando sin importarles que ellas tuvieran novio o no (que aunque son ellos mismos, no deja de ser un experimento), pero son ganas de querer fastidiar, aparte de mostrar una enorme falta de respeto a la negativa de la mujer: No es No, no hay porqué insistir.

Aquí por otra parte, volvemos a ese enfrentamiento entre la ética y el instinto primario de sastisfacer el deseo sexual. Si bien la intención de ser fiel a tu pareja, en un momento dado, el cuerpo puede ser débil y si te encuentras en una situación tan sumamente límite como le plantean a las dos hermanas con ese suicido fingido, esa fantasía erótica que se te presenta y te halaga, tiene detalles que tu pareja actual no tiene y encima tienes a alguien que te anima a ceder, pues es difícil resistir a la tentación. No imposible, pero no sería de extrañar. Y lo mismo pasaría con un hombre, porque seamos sinceros: A un hombre se le plantea el mismo juego y seguro que también acaba cayendo.

El resultado de este peligroso juego, es que las dos parejas aprenden mucho uno del otro y aunque la obra se cierra con un final feliz, en realidad no lo es tanto: aunque las dos hermanas les aseguran a sus novios que sabrán compensarles y les prometen fidelidad, ellos le responden "Te creo, pero no voy a ponerte a prueba", porque ya lo han hecho. Y han fracasado. Lo mismo pasa con ellas, porque después de lo que ha pasado ¿cuáles son sus verdaderos sentimientos con respecto a sus novios? La obra termina planteando al espectador varias preguntas que no tienen una respuesta categórica, pues cada uno deberá sacar sus propias conclusiones.

Así que es mejor que se lo tomen con humor, porque en el fondo lo que ha pasado es algo tremendamente serio. Y es a través de la comedia en la que nos damos cuenta de lo débil que es el ser humano, sin tener en cuenta la condición social, pues en la obra todos los personajes son tratados de igual a igual, ya que Despina, aunque es la criada, en ningún momento se la trata con desprecio y no hay ningún indicio que os diga que Don Alfonso pueda pertenecer a la nobleza. En este aspecto, podemos acordarnos de Don Giovanni, que a la hora de ligar, con tal que fuera una mujer, la condición social no importaba y aunque en esa obra las clases sociales sí estaban realmente señaladas, esa distinción desparecía al tener todas un enemigo común.  Lo mismo pasa aquí en Così. 

Otro factor que encuentro genial en esta ópera que no se da en ninguna otra de Mozart (al menos que yo sepa) es la distribución de los números musicales. Existe una simetría casi total, seis personajes: tres hombres y tres mujeres con personalidades que se complementan. Así las dos parejas iniciales, en realidad por carácter combinan mejor cuando se intercambian, es decir la rectitud de Fiordiligi pega más con el románico Ferrando mientras que la jovial Dorabella pega más con el campechano Guglielmo, así como Despina es la versión femenina de Don Alfonso, pues tiene la misma opinión de los hombres que el viejo de las mujeres. Estos seis personajes tienen exactamente la misma importancia, casi todos tienen el mismo número de arias y están prácticamente todo el tiempo en escena, dando una mayor importancia a las escenas de conjunto que a las arias.

Con todos estos elementos tenemos una obra totalmente atemporal, de una belleza sin límites pero que hay que saber bien escuchar para capar bien sus matices. No es una obra que yo considere que sea fácil, dada la longitud y la gran cantidad de recitativos, pero merece mucho la pena.

De esta ópera podemos aprender varias cosas:

- Nunca se termina de conocer a una persona.
- Ligado a lo anterior, no des por hecho que una persona va a reaccionar de cierta forma cuando se presenta una situación determinada. Igual te sorprende.
- La confianza en la pareja, ha de ser mutua.
- Cuidado con las apuestas y con lo que apuestas.

GRABACIONES

CD

 Para esta ópera decidí adquirir una grabación reciente, a pesar las críticas puristas que había leído. A pesar de que no soy muy fan de Villazón cantando a Mozart, lo cierto es que no lo hace mal y el resto del reparto así como la orquesta tampoco. Lo único que no me gusta de esta grabación es que los dos números finales los han dejado como dos largas pistas de 19 y 20 minutos, cuando podrían haberlo partido en tres partes y así poder localizar ciertas partes del número más fácilmente. Quitando eso, es una buena grabación que incluye el libreto, cosa que en otras, al ser reediciones de grabaciones más antiguas no hacen, así que quizás sea su gran ventaja.

DVD

 Aunque por desgracia no tengo este dvd, vi este montaje creo que por Youtube y me gustó enormemente. Unos decorados sencillos, pero tanto la interpretación de los cantantes como la orquesta y la puesta en escena me gustaron bastante. Es un buen ejemplo de cómo hacer una escenografía moderna, pero respetando la base original. En cuanto tenga la ocasión, me haré con él.


Este, por otra parte sí lo tengo. Me costó bastante baratito y la verdad es que no me puedo quejar pues tenemos una buena dirección, un buen equipo de cantantes, como Elina Garança como Dorabella y el magnífico Ruggero Raimondi que da gusto verlo en su lado más cómico. También es una buena opción y la puesta en escena es también coherente. 

Pues dejamos los intercambios de pareja por hoy. Para la próxima entrega, hablaré de una tragedia, un drama y una comedia que no tienen nada que ver una con la otra pero que en el fondo tienen algo en común: Puccini. 

Nos leemos.

sábado, 1 de septiembre de 2018

Mujeres, hombres y viceversa: Così fan tutte, de Mozart I


¡Qué bonito es el amor! Depositar toda tu confianza en una persona que te jura ser siempre fiel... o no. Hay cosas que es mejor no tentar a la suerte, porque el resultado quizás no sea de tu agrado. Esa es una lección que van a aprender los protagonistas de la ópera de esta entrega.

Così fan tutte ossia La scuola degli amanti (Así hacen todas o La escuela de los amantes) es una ópera en dos actos con música de Wolfgang Amadeus Mozart y libreto de Lorenzo da Ponte, estrenada en el teatro Horfburg de Viena el 26 de enero de 1790.

Tiene una duración aproximada de 180 minutos (tres horas).

BREVES DATOS HISTÓRICOS

La obra al parecer era un encargo que hizo el emperador José II a Antonio Salieri, quien empezó a trabajar en ella, pero al final la abandonó porque el tema no era de su agrado. Esta obra sería la última colaboración que tendrían Mozart y da Ponte, autor de libreto. Las fuentes no son del todo claras, se rumorea que está basada en hechos reales que le contaron al emperador que pasaron en un baile de máscaras, aunque ya existían historias que trataban el intercambio de parejas, como en el Decamerón de Bocaccio. En cualquier caso, se podría considerar que la idea es original del libretista. La ópera en el día del estreno pasó sin pena ni gloria, aunque para la audiencia vienesa no se escandalizó por el argumento. Fue dirigida por el propio compositor y el emperador no pudo verla porque ya había fallecido.

Sería ya en el siglo XIX cuando el público consideró esta obra como atrevida y acabó olvidándose.  Fue a partir del final de la Segunda Guerra Mundial, cuando esta obra empezó a rescatarse y a recuperar su lugar en el repertorio habitual.

ARGUMENTO 

La acción se desarrolla en Nápoles, en el siglo XVIII.

ACTO I

Escena I: La terraza de un café. 

Dos oficiales, Ferrando (tenor lírico) y Guglielmo (barítono) afirman que sus novias, Dorabella y Fiordiligi, serían incapaces de serles infieles. 

 

Sin embargo, su viejo amigo, Don Alfonso (bajo-barítono) no opina lo mismo, y la duda ofende a los dos jóvenes. Es más, Don Alfonso afirma que si les da la oportunidad, podrían ser infieles en menos de un día,  y los oficiales se apuestan cien monedas de oro a que ellos tienen razón. Don Alfonso acepta la apuesta y les pide que hagan todo lo que él les diga. Los oficiales, confiados de que ganarán la apuesta se van pensando en qué gastarán el dinero que van a ganar.

Escena II: Un jardín cerca de una playa

Fiordiligi (soprano lírica) y su hermana Dorabella (soprano o mezzosoprano) se encuentran alabando a sus novios (Guglielmo y Ferrando) mientras contemplan sus retratos. Han quedado con ellos, pero en lugar de los jóvenes viene Don Alfonso con una terrible noticia. ¡Los han llamado a filas y han de partir a la guerra! Llegan los jóvenes, muy apenados y se despiden de sus novias.  Aparece un grupo de jóvenes alabando la vida militar y los oficiales se van con ellos.

Don Alfonso se queda con las dos hermanas y ven al barco partir y los tres le desean a los jóvenes suerte en su viaje. 

Las hermanas se van desoladas y Don Alfonso, solo, está seguro de que ganará la apuesta.  

Escena III: Un salón de la casa de Fiordiligi y Dorabella

Despina, la criada de las dos hermanas (mezzosoprano o soprano) se encuentra rajando de lo dura que es su vida y se dispone a probar el chocolate que está haciendo para sus señoras cuando entran desoladas las dos hermanas. Tristes y abatidas, piensan en el suicidio y en lo terrible de la situación porque sus novios se han ido. Despina, no obstante, las anima y les dice que tampoco es para tanto, así pueden aprovechar para divertirse un poco y conocer a otros hombres, ya que ellos harán lo mismo fuera, ya que éstos no son fieles por naturaleza.

Las tres mujeres se van y aparece Don Alfonso, quien cree que Despina puede arruinarlo todo si ella logra reconocer a los dos oficiales disfrazados. Antes de hacerlos pasar, la llama y le pide su colaboración a cambio de una generosa suma de dinero si consigue interceder para que dos "amigos" suyos puedan enrollarse con sus señoras. Despina acepta y Don Alfonso hace entrar a Ferrando y Guglielmo disfrazados de albaneses.


Despina no los reconoce y les parece que pueden ser un buen partido para sus señoras. Entran las dos hermanas y se quedan sorprendidas e indignadas al ver hombres en su casa. Ferrando y Guglielmo se presentan como amigos de Don Alfonso e inmediatemente declaran su amor a las dos hermanas; Ferrando a Fiordiligi y Guglielmo a Dorabella. Sin embargo, no tienen éxito y Fiordiligi afirma que ella le es fiel a su novio y que jamás quebrantará ese voto. 


Guglielmo intenta reternerlas, pero es en vano y las dos hermanas se van. Satisfechos, los dos oficiales creen que han ganado la apuesta, pero Don Alfonso afirma que aún tiene tiempo y les ordena que se vayan al jardín y que esperen su órdenes. Ferrando afirma que aún ha visto en los ojos de sus novias que aún les quiere.

Entretanto, Don Alfonso y Despina trazarán un plan para que los dos "albaneses" tengan éxito con las dos hermanas.

Escena IV: Un jardín
  
Las dos hermanas están en el jardín cuando de pronto entran Ferrando y Guglielmo muy apenados. Puesto que su amor no es correspondido, están decididos a suicidarse y se envenenan. Las dos hermanas horrorizadas se van a socorrerlos. Entra Don Alfonso y ve que sus dos amigos han tomado arsénico. Entra también Despina que al verlos decide irse para llamar a un doctor, que en realidad es ella misma disfrazada. Mientras tanto, las dos hermanas se conmueven por tal trágico suceso y los dos oficiales hacen lo posible para no partirse de risa. 

 

Cuando el "doctor" le proporciona un antídoto, los dos oficiales se curan y las colma con todo tipo de halagos, pero cuando cada uno está a punto de besar a la novia del otro, las dos hermanas reaccionan y se van dejándolos tirados.

ACTO II

Escena I: Un salón en la casa de las hermanas

Despina convence a sus señoras que deberían hacerle caso a los albaneses, ya que son buenos chicos y son ricos. Se van y las dos hermanas reflexionan sobre lo que su criada les ha dicho. Dorabella piensa que tampoco estarían haciendo nada malo divertirse un poco con ellos así que convence a su hermana Fiordiligi a que le siga el juego.


Cada uno escoge sin saberlo, al novio de la otra. Entra Don Alfonso y le dice a las hermanas que se vayan al jardín que hay una sorpresa esperándolas.

Escena II: Un jardín

Las hermanas se encuentran con que los albaneses les han motando una fiesta con música y flores.


Tanto Despina como Don Alfonso las invita a que se unan a ellos y las hermanas se van con el que han hablando antes. Guglielmo flirtea con Dorabella y tiene éxito, pues ésta le entrega el medallón donde lleva guardado el retrato de Ferrando a cambio de un colgante con forma de corazón. Por su parte, Ferrando intenta hacer lo mismo con Fiordiligi, pero no tiene tanto éxito.  Cuando se quedan solos, Ferrando piensa que han ganado ya que Fiordiligi sigue siendo fiel, pero Guglielmo no puede decir lo mismo de Dorabella.
 

Ferrando se enfada al comprobar que su novia le ha sido infiel, pero aún así Guglielmo está contento porque la suya lo es. Sin embargo, Don Alfonso le dice que no cante victoria tan pronto, porque todavía puede caer la otra.

Escena III: La habitación de las hermanas

Dorabella confiesa a Fiordiligi que al final ha caído en brazos del albanés, para mayor alegría de Despina.Ambas tratan de convencer a Fiordiligi que haga lo mismo aunque la joven todavía quiere permanecer a su novio.


Se van y se queda Fiordiligi sola. Decide que lo mejor es ir al campo de batalla para reunirse con Guglielmo. Entre tanto, Don Alfonso junto a los dos oficiales descubren su plan, pues pasaban por ahí para espiarlas, así que en ese momento entra Ferrando y la trata de convencer una vez más de su amor. Finalmente, la chica se rinde en sus brazos, demostrando así que ella también es infiel. 

 

Guglielmo estalla de ira, pero Don Alfonso les dice que es mejor que las perdonen y que se casen con ellas ya que al fin y al cabo "cosí fan tutte", así se comportan todas. Así pues, Don Alfonso gana la apuesta.

Escena IV: Un salón ricamente decorado 

Finalmente, las dos parejas deciden casarse. Han decorado la casa y han contratado músicos. Don Alfonso llama a un notario, que en realidad es Despina disfrazada.

 

Las dos parejas se disponen a firmar: Fiordiligi con "Sempronio" (Ferrando) y Dorabella con "Tizio" (Guglielmo).  Sólo firman ellas, pues justo en el momento que lo van a hacer ellos, se anuncia la llegada de los oficiales. Las dos hermanas se ponen nerviosas y mandan a sus amantes a que se escondan, quienes lo hacen y aparecen poco después de sí mismos.

Descubren los contratos nupciales y al pedir explicaciones, las dos hermanas no saben dónde meterse. Entonces ellos revelan sus disfraces y les revela el plan. Las dos hermanas piden perdón a sus novios y echan la culpa de todo a Don Alfonso, quien admite su culpa, les aconseja que cada uno vuelva con su amante y que recuerden toda esta experiencia con humor, pues se es más feliz viendo el lado bueno de las cosas. Las dos hermanas les vuelven a prometer a sus novios que le serán fieles, pero ellos prefieren crearlas y jamás ponerlas a prueba.


Todos ríen y afiman que aquellos que sean capaces de encontrar la risa donde otros encuentran el llanto, son aquellos que encontrarán la paz.

jueves, 12 de julio de 2018

Un emperador buena gente: La clemencia de Tito, de Mozart II


ANÁLISIS

Ya dije en alguna ocasión que todo lo que haya compuesto Mozart merece ser escuchado que probablemente gustará... Pues con Tito no es así. De hecho, el recuerdo que tengo de esta ópera es de una de las veladas más coñazo a la cual he asistido jamás.

Me explico. Uno de mis sueños de la infancia (aparte de ir a DisneyWorld, Orlando, el cual no he cumplido y a estas alturas de mi vida, me un poco igual ya) era asistir a una representación de una ópera en el mítico Palacio Garnier de París. Sin embargo, conseguir entradas baratas para ese teatro no es del todo fácil, sobre todo para los espectáculos más conocidos. Así que en septiembre de 2011 conseguí una entrada de visibildad reducida en un palco, pero por fin pude hacer realidad mi sueño de subir las escaleras del Palacio Garnier no como un turista, sino como un espectador.

Y más contento como unas pascuas por subir esas míticas escaleras que me llevarían al palco, el cual compartiría con desconocidos. En fin, también os pongo una foto de la silla en cuestión.

El caso es que al ser de las filas posteriores, y al haber gente delante pues no veía del todo bien, de hecho sólo veía la mitad del escenario y eso influenció bastante en mi percepción del espectáculo. La puesta en escena era horrorosa, pero además, encontré que los tempos eran jodidamente lentos para ser Mozart, el tenor que hacía de Tito era uno al cual le tenía una especial manía. El resto de cantantes tampoco eran para tirar cohetes pero eran buenos profesionales, pero a día de hoy creo que fue la orquesta lo que hizo que esa velada fuera un auténtico tostón.

Como ese día era mi único referente, pues no había escuchado esa ópera de Mozart antes, la investigué después y me di cuenta que el problema no era que Mozart había compuesto un ladrillo de ópera (como es el caso de Claude Debussy con Peleas y Melisande) sino efectivamente, un error de ejecución.

Teniendo en cuenta el argumento, se nota que es una obra que está destinada a hacer la pelota a la autoridad, ya que muestra la figura de un emperador amado por su pueblo, el cual es capaz de perdonar a sus enemigos. Tal y como decía el personaje de Mozart en la magnífica película de Milos Forman, Amadeus: "Los personajes de las óperas italianas son tan estirados que parecen que cagan mármol". Y si tomamos en referencia el libreto original de Metastasio, en parte tenía razón, ya que al fin y al cabo, estamos ante una ópera seria, en la cual todo está muy programado y no hay motivos que so prendan.

Así pues, toda la trama se centra alrededor del emperador Tito, gobernador absolutista pero mira tú por dónde, es buena gente. Es muy difícil realmente empatizar con estos personajes, pues es el conflicto se centra en los altos mandatarios, pero aún así el desarrollo psicológico no deja de ser menos interesante, sobre todo para los tres protagonistas que sería, el propio Tito, Vitelia y Sesto. Dejo de lado a Servilia, Anio y Publio porque éstos apenas crean conflicto, y el único que hay con respecto a ellos, el triángulo amoroso entre Tito, Servilia y Anio se resuelve en un recitativo seco, a favor de la pareja inicial. Con respecto a Publio, es un personaje intermediario, no aporta apenas nada a la trama salvo el de narrador y contar lo que no se ve en escena (como la declaración de Sesto ante el Senado, por ejemplo)

Así, pues, todo se centra en los otros tres. De ellos, para mi gusto el personaje más interesante es sin duda el de Vitelia, ya que ella tiene una doble motivación para traicionar al emperador. Para empezar, el de la auténtica heredera al trono ya que Tito lo está ocupando por el resultado de una usurpación anterior pero ya no sólo es política, sino también amorosa, pues es ante todo una mujer despechada, ya que si Tito la hubiese escogido a ella como esposa en primer lugar, nada de lo que pasa en la ópera habría ocurrido. Eso hace que su máxima sea  "el fin justifica los medios" y utilice a Sesto que está enamorado de ella hasta las trancas para que mate a su mejor amigo. Vitelia, aunque habla de "amor" en realidad lo que persigue es el poder, ya que cuando Tito finalmente la escoge como "tercer plato", intenta impedir el golpe de estado sin éxito y lo único que le preocupa es que ella no sea delatada, permitiendo incluso dejar que Sesto se coma todo el marrón él solo.

Menos mal que al final, tiene un momento de redención, momento para el cual Mozart le escribe un aria bellísima, Non più di fori, que es lo que nos hace amar a este personaje, porque por todo lo anterior realmente es bastante destestable, pero es lo que realmente lo hace interesante, porque al fin y al cabo, es la única que evoluciona a lo largo de la obra.

En cuanto al verdadero protagonista, no sería tanto Tito, que es el que da nombre a la obra sino Sesto, papel que Mozart escribió para un castrato, concretamente Domenico Bedini (que sería conocido en su día). Para mí Sesto es un calzonazos y sinceramente está para resaltar lo grande que es la clemencia del emperador. Sesto es capaz de traicionar a su mejor amigo, por una mujer que encima apenas le corresponde, ya que en ningún momento tenemos un dúo de amor entre la pareja, como si lo hay con Servilia y Anio que al menos se declaran afecto. Y no queda del todo claro si al final Vitelia se queda con Sesto o se queda con Tito. El caso es que a nivel dramático, Sesto se debate entre la lealtad a su amigo del alma o el calentón que tiene por Vitelia y dado que no la traiciona jamás, y está a punto de morir por ella, es más por lo segundo que por lo primero. Pese a todo, Mozart también le compone dos arias muy hermosas.

Por último tenemos a Tito que para ser un emperador absolutista, pues es mazo buena gente. Le queman el Capitolio, pero le da igual, total, ya tendrá esclavos que lo reconstruirá de nuevo. Y su mejor amigo y la que va a ser su futura esposa han tratado de matarlo, pero da igual, los perdona igualmente. Resulta tremedentamente muy poco creíble, ya que sabiendo que el culpable de esa traición es su mejor amigo, lo más lógico es que a pesar de todo lo perdone, pues más difícil sería condenar a muerte a alguien a quien amas enormemente ya que a la hora de impartir justicia ésta ha de ser igual para todos. Si pensamos en Felipe II en Don Carlos, éste se debate entre eso mismo, pues su propio hijo se pone de parte de sus enemigos, lo cual es un acto de traición, y aunque quiera perdonarlo, tiene que impartir justicia igual.

Por eso, que Tito opte por el perdón se nota que la obra es totalmente propagandística y está hecha para alabar al emperador de turno y alabemos siempre a ese poder absolutista para que éste sea clemente con nosotros. Eso sí para ser coherente, perdona a todos los conjurados, para que no se le vea tanto el plumero y proclamar que para él lo más importante es Roma. Con su clemencia, realmente Tito somete más al pueblo ya que ¿Por qué os vas a alzar contra mi, con lo bueno que soy con vosotros? Gracias a esa "Clemencia", Tito puede hacer con el pueblo lo que le da la gana, ya que ésta como él es clemente, no se van a quejar.
Ese ideal propagandístico hay que entenderlo en su contexto, ya que Metastasio vivió en una época donde el sistema de gobierno más usual era la monarquía absolutista y claro, había que hacerles la pelota, pero ya en la época de Mozart, ya resultaba algo decadente y más cuando ya había estallado la Revolución Francesa que marcaría el principio del final de ese sistema. Por tanto, resulta poco creíble, aunque ahí está el genio de Mozart, de hacerlo creíble y que caiga bien.

En cuanto al aspecto musical, dado que fue una obra de encargo, algunos musicólogos piensan que Mozart dio un paso atrás con Tito si la comparamos con la trilogía que escribió con Da Ponte o con La flauta mágica que la compuso en el mismo período. Efectivamente, tuvo que darlo debido a la rigidez del libreto y a la temática. Mozart no se pudo dar tantas libertades con esta obra que con la Flauta y quizás sea ese el gran motivo por el cual, Tito no sea tan popular como la otra, pero no deja de ser un trabajo con una calidad increíble y con momentos realmente memorables.

No obstante, Mozart ya había compuesto con anterioridad otras óperas serias y si nos centramos en ese género, Tito se representa más a menudo que Idomeneno, Mitrídates o Lucio Silla (y todas ellas en cierto modo son interesantes también.) El gran problema es que a nivel de taquilla, La flauta mágica es mucho más atractiva y más divertida por así decirlo que Tito, de ahí que haya pasado a un segundo plano. Es mucho más simpático Pagageno que Anio y la relación de Tamino y Pamina es más atrayente que la de Sesto y Vitelia, pero por otra parte Vitelia es un personaje mucho más retorcido que La Reina de la Noche y Tito puede resultar algo más interesante que Sarastro, que es un personaje más bien pasivo. Aunque, claro todo esto es muy discutible, dado que son historias distintas.

Pese a todo, considero que hay que darle una oportunidad a esta última ópera de Mozart. O penúltima según el punto de vista. Se pueden sacar varias conclusiones con respecto a esta ópera:

- La justicia es igual para todos; pero si tienes amigos en el poder igual eso se puede arreglar.
- Si una mujer te quiere de verdad no debería obligarte a hacer algo con lo que no estás de acuerdo.
- No hay que dejarse manipular.
- Saber perdonar es una virtud muy noble y que todo el mundo debería tener. 
- Se cazan más moscas con miel que a golpes.

GRABACIONES

CD

Actualmente existe una nueva edición de este registro, aunque sin libreto, así que yo me compré éste en una tienda de segunda mano, pero estaba en muy buenas condiciones. Conozco el buen hacer de Harnoncourt dirigiendo y lo cierto es que no defrauda en absoluto. Una grabación bastante elegante con un equipo de cantantes que sabe lo que se hace. Destaco sobre todo la Vitelia de Lucía Popp.

Esta grabación es un registro en vivo de una serie de óperas que está grabando el director canadiense Nézet- Seguin y Rolando Villazón.  La he escuchado recientemente y de aquí destaco sobre todo a Joyce Didonato como Sesto. La dirección no está nada mal, es bastante agradable de escuchar y quizás el punto más débil sea Villazón como Tito, pero es que nivel personal, no me termina de gustar su voz para cantar a Mozart. Aún así y como primera opción, no sería mala compra y más teniendo en cuenta que el mercado de grabaciones operístico no es muy habitual.

DVD

De momento sólo tengo éste, y hay que destacar que en esta representación, han sustituido los recitativos secos por diálogos hablados en italiano. No deja de ser una opción interesante y es una buena ocasión para ver a un jovencito Jonas Kaufmann cantando a Mozart (y no lo hace nada mal). Aún así, a nivel musical es agradable, contamos además con Vesselina Kassarova como Sesto (que es una mezzo que vale mucho) y como Vitelia a Eva Mei (que también sabe lo que se hace.) La puesta en escena está ambientada en prinpicipos del siglo XX y no es nada del otro mundo, pero al menos es comprensible. No distrae. Pese a todo, no consideraría este DVD como primera compra porque no es la obra original, y optaría por otro montaje donde los recitativos secos sí estuvieran presentes.

Pues con esto termino mi paseo por la Roma Clásica. Para la próxima entrega, voy a volver con el picha brava de Wagner y su última obra, en donde un joven con muy pocas luces se va por ahí a buscar la Lanza de Longinos. ¿Lo conseguirá? 

Nos vemos en unos días.
 

miércoles, 11 de julio de 2018

Un emperador buena gente: La clemencia de Tito, de Mozart I


Errar es humano y perdonar divino. O al menos eso dicen. De todas formas, es cierto que cuando alguien te decepciona a veces es muy difícil perdonar. Y saber perdonar es toda una virtud, y de eso va esta ópera de Mozart.

La clemencia de Tito (La clemenza di Tito) es una ópera en dos actos con música de Wolfang Amadeus Mozart y libreto de Caterino Tommaso Mazzolá y estrenada en el Teatro Nacional de Praga el 6 de septiembre de 1791.

Tiene una duración aproximada de 130 minutos (dos horas y diez minutos)

BREVES DATOS HISTÓRICOS

El 8 de julio de 1791, los Estados Bohemios firmaron un contrato con el empresario teatral Domenico Guardasoni para que montara una ópera para celebrar la coronación del Emperador Leopoldo II como Rey de Bohemia. Decidieron que el tema sería una nueva versión de la obra La clemenza di Tito, cuyo libreto del poeta Pietro Metastasio, ya habían puesto música antes otros compositores como Antonio Caldara, siendo el primeo en 1734,  a las que más tarde se añadirían Hasse, Leo, Gluck y así hasta 39 compositores más. La primera opción de Guardasoni fue Antonio Salieri, quien declinó la oferta. Por descarte, se lo pidió a Mozart, y le ofreció el doble de lo que cobraba en Viena.

Mozart en aquel momento se encontraba componiendo La flauta mágica, así como la Misa de Requiem en Re menor, pero aún así como le hacía falta el dinero aceptó el encargo. Al parecer Mozart compondría la ópera en 18 días, algo que no está del todo probado, pero que no sería de extrañar y más si consideramos que los recitativos secos, Mozart se los encargó a su discípulo Franz Xaver Süssmayr (quien terminaría el Requiem) que los hiciera. En cuanto al libreto, se encargo Mazzolá de elaborarlo basándose en el original de Metastasio, pero reduciendo los tres actos originales a dos, añadiendo escenas de conjunto y suprimiendo una gran cantidad de arias.

El resultado pues no fue del todo satisfactorio. A la Emperatriz María Luisa le pareció una "porcheria tedesca" (una porquería alemana), pero por lo visto esta anécdota tampoco está del todo confirmada. En cualquier caso, en posteriores representaciones la ópera tuvo mejor acogida. A día de hoy, de las 44 óperas que existen sobre el mismo tema, la de Mozart es la única que se ve en los escenarios.

ARGUMENTO 

La acción transcurre en Roma en el año 80.


ACTO I

Escena I: Apartamento de Vitelia

Vitelia (soprano) es la hija del emperador Vitelio, el cual ha sido derrocado por el emperador Vespasiano, padre del emperador actual, Tito,  y por tanto prepara una conjura para poder recuperar el trono, ya que además que ella está enamorada de él, no es correspondida, pues Tito tiene pensado casarse con Berenice. Para ello, le pide ayuda al mejor amigo del emperador Sexto (mezzosoprano o contralto), quien está enamorado locamente de ella, aunque no ve muy claro el plan.


Entra Anio, un amigo de Sexto (mezzosoprano o contralto) diciéndole que Tito lo busca. Al parecer, Tito ha enviado de vuelta a su patria a Berenice, por tanto ha roto su compromiso con ella. Ante esta noticia, Vitelia le dice a Sexto que suspenda los preparativos de la conjura. Por su parte Anio, va a pedirle permiso a Tito para que se pueda casar con Servilia, hermana de Sexto, de quien está enamorado. A Sexto le parece genial la idea y desea de corazón que así sea.

Escena II: La plaza del Capitolio

El pueblo alaba a Tito por sus buenas acciones y éste por su parte reafirma su labor por hacer de Roma un lugar mejor. Cuando el pueblo se ha retirado, Tito (tenor) anuncia a Sexto que ha decidido tomar como nueva esposa a su hermana Servilia, para desgracia del pobre Anio que no hace sino apoyar la decisión de su amado emperador.



Tito se va con Sexto, dejando a Anio solo asimilando el golpe y a esto que entra Servilia (soprano). Anio le comenta que pronto será Emperatriz de Roma, cosa que a la joven no le hace especial gracia, ya que para ella, Anio será su único amor.


Escena III: Los jardines imperiales

Tito recibe una carta de Publio, capitán de la guardia pretoriana (bajo), en la cual están escrito los nombres de sus enemigos, pero el emperador no le hace mucho caso. Entra Servilia, quien le confiesa que, pese a que agradece enormemente el honor de querer coronarla como emperatriz, no puede aceptar su mano porque está enamorada de Anio. Tito, conmovido, acepta sus disculpas y anula su compromiso.

Entre tanto, Vitelia, está dolida porque Tito ha escogido a otra, así que vuelve a poner en marcha el plan de quemar el Capitolio y asesinar a Tito. Se lo pide a Sexto, quien tras darle algunas vueltas, al final accede.

Al irse, entra Publio y le comunica a Vitelia que finalmente Tito la ha escogido como nueva esposa. Vitelia, preocupada, ahora siente que ha metido la pata hasta el fondo e intenta buscar a Sexto, en vano.

Escena IV: La plaza del Capitolio

Sexto se lamente por el terrible acto que está apunto de cometer. Sus cómplices en la conjura ya han prendido fuego al Capitolio, y Sexto se introduce en él.

 

El pueblo se va acercando para ver lo que pasa, así como Anio, Publio, Servilia y Vitelia, quien está buscando a Sexto. Éste aparece, y anuncia que el emperador Tito ha caído. Está a punto de declararse culpable, pero Vitelia le ordena que guarde silencio. Todos lamentan la muerte del emperador.

ACTO II

Escena I: Los jardines imperiales
 
Pues no. Tito no ha muerto en el ataque. Eso es lo que le dice Anio a Sexto, para mayor alegría del joven pero aún así le remuerde la conciencia. Entra Vitelia y le pide que huya para así salvaguardar el honor de ambos, pero Sexto no le hace caso.

Finalmente, entra Publio para arrestar a Sexto por alta traición, ya que así lo ha denunciado la persona a la que Sexto hirió confundiendo a Tito, un tal Léntulo. Sexto es arrestado.

Escena II: Sala de audiencias

Tras despedir a la audiencia, Tito se queda solo con Publio quien le comenta que ha de validar los juegos del circo ya que la gente los reclama. A pesar de que Tito quiere creer en la inocencia de Sexto, el testimonio de Léntulo ha sido decisivo y más aún cuando el propio Sexto ha confesado el crimen delante del Senado. Por todo ello, Sexto y sus complices han de ser condenados a muerte en la Arena. Tan sólo falta la firma del emperador para que la sentencia sea firma. Antes de firmar, Tito llama a Sexto para pedirle explicaciones, aunque antes ha recibido a Anio que ha hablado en favor de Sexto y pide que lo perdone.
Sin embargo, Sexto no da muchas explicaciones al respecto. Asume toda la culpa y le dice a su amigo que está dispuesto a morir, cosa que Tito le confirma que hará y firma la sentencia de muerte. Llevan de vuelta a Sexto a la prisión y el emperador se debate entre ser riguroso o perdonarlo. Al final rompe la sentencia porque prefiere que la historia lo culpe por ser clemente y no riguroso.


Se va y entra Vitelia buscando a Publio para saber si Sexto ha confesado o no. Publio no sabe nada, y Vitelia cree que Sexto la ha delatado. Entra Anio y Servilia, para pedirle a Vitelia que hable con Tito para que perdone a Sexto. En la conversación Vitelia se entera de que aún no ha sido denunciada, pero que la condena a muerte sigue vigente. Vitelia les pide que se adelanten, cosa que a la pareja no le hace especialmente gracia. Sola, Vitelia decide que va a confesarlo todo para liberar a Sexto, en agradecimiento por haberla amado ciegamente.


Escena III: El anfiteatro.

Los conjurados están en la Arena, y todo el pueblo está expectante por ver al emperador. Antes de que Tito haga pública su decisión, Vitelia confiesa públicamente que ella es la cabeza de toda la conjura y que ella es la verdadera culpable de todo, con lo cual pide perdón para Sexto.


Para el asombro de todos, Tito decide perdonar a todo el mundo. Sexto no tiene palabras de agradecimiento, y afirma que siempre llorará por lo que ha hecho y todos alaban la grandeza y la clemencia de su emperador.
 

viernes, 13 de abril de 2018

No sin mi novia: El rapto en el serrallo, de Mozart, II


ANÁLISIS

Creo que cada vez que me da por comentar alguna ópera de Mozart siento que estoy haciendo un sacrilegio, dado que mis conocimientos musicales no son muy extensos que digamos. Pero no podría concebir un blog de ópera sin que Él estuviese presente. Quizás con el tiempo vaya hablando de todas y cada una de sus obras... pero ahora vamos a centrarnos en este Rapto.

Con respecto a esta ópera no recuerdo exactamente cuándo fue mi primer encuentro con ella. Quizás se lo deba a la película Amadeus, de Milos Forman, donde aparecen algunos fragmentos o que la viera en televisión. Pero sí recuerdo un montaje que vi en la cual la acción la trasladaban al siglo XX, en pleno conflicto del Golfo Pérsico, el Pachá Selim era un hombre de negocios y Belmonte un periodista de guerra. Pese a que me chocaba un poco, como seguían la trama del libreto tal cual, no me pareció tan chocante como otros montajes que se hacen últimamente. También la vi una vez en directo, y me gustó. Además me pareció un detalle que los diálogos fueran interpretados en español en lugar del alemán, ya que facilitaba la compresión de la obra. De hecho, mi interés por la lengua alemana se lo debo a Mozart.

Creo que esta ópera no tiene actualmente el valor que se merece. Se tiende más a ver en los escenarios más a menudo la trilogía que hizo con Lorenzo da Ponte que ésta y francamente me parece injusto. Sí que es cierto que la historia que relata no es la octava maravilla del mundo, al fin y al cabo es una ópera "de rescate", un género que estuvo de moda en el siglo XVIII cuyo argumento se centraba en eso, en cómo una víctima de una injusticia (en este caso, un rapto) es salvada por un héroe, y a veces se trataba el choque de culturas o ideales. En el caso del Rapto, vemos claramente eso, además de ser una obra en cierto modo muy moderna para la época.

Para empezar, tenemos como es de habitual dos parejas, una que representaría a la nobleza (Belmonte y Constanza) y la otra que representa al pueblo llano (Pedrillo y Blonde). Pese a su diferencia social, ambas parejas son exactamente iguales, aunque musicalmente no están tratadas por igual pero eso es debido a la capacidad de los cantantes que había en la compañía de aquel momento. Sin duda alguna, la que, en mi opinión tiene mejor música y a la que Mozart le da más importancia es a Constanza.

Este personaje goza del honor de ser para muchos el personaje más difícil de toda la literatura mozartiana y un grandísimo reto para las sopranos que se enfrentan a él. De hecho, el aria Marten allen Arten es probablamente el aria más complicada que Mozart haya escrito jamás, en parte porque la soprano sale de un aria anterior que ya se las trae también, sino porque es bastante aguda, tiene que mantener las notas bastante tiempo y las coloraturas parecen que son algo jodidas. Escénicamente también es complicada, ya que tiene una introducción bastante larga (de 9 minutos, tiene dos de introducción) y muchos directores se plantean qué pueden hacer los personajes durante tanto tiempo.

De todas formas Constanza es uno de los personajes más fuertes de toda la literatura operística que hace honor a su nombre. Se mantiene siempre firme, desafiando siempre al pachá y radia nobleza en todos los sentidos, aunque según la soprano Natalie Dessay decía que era un personaje muy coñazo de interpretar pese a que tenía una música bellísima. No estoy de acuerdo con ella, pero es su opinión.

El otro personaje femenino, Blonde, resulta ser muy moderno para su época. Una mujer feminista y valiente que se enfrenta a Osmín sin ningún reparo y que defiende su derecho a ser libre por encima de las costumbres bárbaras turcas. Al ser de un origen más humilde, su música parece sonar más simple, pero no por ello menos válida.

Con respecto a los personajes masculinos, también Mozart los describe con gran maestría, como no podía ser de otra forma. Se dice que el compositor no encontró música adecuada para el Pachá Selim y que por eso es un personaje hablado, pero la realidad es mucho más simple. Mozart no le compuso música por dos razones: porque la compañía que iba a interpretar la obra no tenía suficientes tenores para poder interpretarlo y la más evidente, porque en el libreto lo definían como un personaje hablado. Parece que la intención era que, al ser el Pachá el personaje por el cual podría identificarse el emperador, su mensaje debía ser claro y para él le dan la palabra hablada. 

Pero de los personajes masculinos, el que tuvo más éxito en su día fue el de Osmín. Representa al bárbaro opresor, pero Mozart se burla de él musicalmente hablando. En cuanto a los otros dos, Belmonte y Pedrillo, es más o menos el mismo caso que Constanza y Blonde. A él le corresponde la música y los textos más nobles y a Pedrillo los más canallas. Pero quitando eso, los dos héroes a nivel dramatúrgico no tienen mucha ciencia, Pedrillo sería el precedente de Fígaro o Leporello y Belmonte de Don Octavio o Tamino.

A nivel musical, se nota el interés que puso Mozart a la hora de dar un colorido local a la partitura, ya que tanto en la obertura como en los breves coros de jenízaros, se nota ese aire "turco" que quiso darle. Por cierto, la melodía del primer coro, la utilizaron como tema de cabecera para la serie de animación "¿Donde está Carmen Sandiego" Os dejo el vídeo por si alguien se acuerda de ella:


Saliendo un poco del tema, esta serie estaba basada en un videojuego educativo para PC. Yo lo tenía y no... no recuerdo que capturara a Carmen Sandiego, una ladrona de guante blanco que junto a su banda, iba por el mundo robando cosas de los más estravagantes. La serie también recuerdo haberla visto, pero tampoco me acuerdo de su final. Era muy entretenida, por cierto.

¿Qué podemos aprender de las aventuras de Belmonte?

- La constancia es una virtud que poca gente tiene. Es difícil, pero con ella todo se consigue.
- El perdón es mucho más gratificante que la venganza, ya que muestra una superioridad moral, aunque no siempre es fácil.
- Si vais a Estambul, tenéis que visitar el Palacio Topkapi. Es magnífico y tiene una historia muy interesante

GRABACIONES

CD

Mi edición es una anterior, con libreto físico. Ésta es una de las mejores grabaciones que existen, o al menos eso dicen. Es bastante agradable de escuchar, lo único que no me gusta es que los diálogos están unidos a las piezas musicales. Pero aparte de eso, es una a tener en cuenta.

DVD
No hay muchas opciones con respecto al mercado audiovisual y muchas de ellas son montajes ultra estrambóticos, así que éste es una de las pocas representaciones que conservan el espíritu de la obra original. Tanto la dirección como los cantantes cumplen con creces su cometido, así que si buscáis una producción normal y no tan viejuna o versiones cinematográficas que también creo que las hay, esta la opción más adecuada.

Dejamos tranquilos que a Constanza y compañía y yo me despido por hoy. Para la próxima, tengo pensado en darle reconocimiento a un compositor que, en su día, estuvo muy de moda, pero que hoy en día muy poca gente se acuerda de él. Creó tendencias y todo, pero necesito tiempo para documentarme bien. La obra va de un hombre que no sabe bien escoger sus amistades, y sus aventuras le conducirá a un convento embrujado. A ver qué tal le irá.

jueves, 12 de abril de 2018

No sin mi novia: El rapto en el serrallo, de Mozart I


La vida no siempre está hecha de momentos fáciles. Hay ocasiones en las que surgen complicaciones y tienes que luchar por salir adelante. Y si en algún momento, un ser querido desaparece sin ninguna razón aparente, es normal querer buscar a esa persona, ayudarla si está en apuros y traerla de vuelta a casa sana y salva. De eso, entre otras cosas, trata la ópera de esta entrega.

El rapto en el serrallo (Die Entführung aus dem Serail) es una ópera en tres actos con música de Wolfgang Amadeus Mozart y libreto de Gottlieb Stephanie, estrenada en el Horfburgtheater de Viena, el 16 de julio de 1782.

Tiene una duración de 135 minutos (dos horas y cuarto)

BREVES DATOS HISTÓRICOS

Nos vamos a la corte vienesa del siglo XVIII. Para dar un poco de más popularidad a la lengua alemana, al emperador José II se le ocurrió fundar una compañía dedicada a representar obras en ese idioma, cosa que a la corte no le parecía del todo bien porque consideraban el alemán un idioma feo para la música; concepto que hoy en día la gente todavía tiene. Durante los años que estuvo esta compañía activa, llamada "National Singspiel", (entre 1778-1783) gozó de cierta fama, pero al final se acabó por disolverse.
A esto que Mozart llegaba a la corte con 25 años y bueno, él ya tenía algo de experiencia en componer obras en alemán, de hecho compuso un pequeño Singspiel llamado Bastian y Bastiana (Bastien und Bastienne) con doce años y con once, parte de un drama sacro llamado "Die Schuldigkeit der ersten Geboten" (La obligación del primer mandamiento), además de obras en italiano más serias. Como carta de presentación, enseñó al intendente de la compañía, que también era libretista, Gottlieb Stephanie, un borrador de un Singspiel en el cual Mozart estaba trabando y que se llamaba Zaide, ambientada en Turquía. A Stephanie le gustó, y se lo comentó al administrador del teatro quien tras escuchar unos fragmentos de la última ópera hasta el momento, Idomeneo, acabó por encargar a Mozart un nuevo trabajo. 

Con respecto a Zaide, parece ser que Mozart perdió el interés en acabarla y la dejó abandonada. Stephanie le dio a Mozart un libreto basado (o mas bien copiado) de Chirstoph Friedrich Bretzner: Belmonte und Contanze oder die Verführung aus dem Serail; Belmonte y Constanza o la seducción en el serrallo. 

La ópera tuvo un enorme éxito y parece ser que el emperador José II le dijo que la ópera tenía demasiadas notas, a lo que Mozart le respondo que tenía las justas. Parece ser que este comentario en realidad no fue así, y lo que realmente quiso el emperador decir era que tenía muchas notas más en el sentido de alabanza que de reproche.

ARGUMENTO

La acción transcurre en Turquía, a principios del siglo XVIII.
 

ACTO I
Una plaza a las afueras del palacio del Pachá Selim.

El noble español Belmonte, (tenor lírico) ha estado buscando a su prometida Constanza, que ha sido raptada junto a su dama de compañía, Blonde y su criado Pedrillo. Parece ser que los tres han sido vendido como esclavos al Pachá Salim y Belmonte espera encontrarla en su palacio. A las puertas, está el guarda, Osmín (bajo) quien le confirma que ése es el palacio de Pachá Selim. Belmonte le pregunta si Pedrillo (tenor ligero), trabaja allí y le pide hablar con él, pero Osmín se niega en rotundo. Aparece Pedrillo, que es jardinero del palacio y saluda a Osmín, pero el moro no se lleva nada bien con el chico y tras desearle lo peor. se va.
Pedrillo se encuentra con Belmonte y le confirma que Constanza está en el harem del palacio y que se ha convertido en la favorita del Pachá, pero que le es fiel, ya que el pachá no quiere forzarla. Blonde, también está en el harem, pero es la prometida de Osmín. Se ponen de acuerdo en que lo mejor que pueden hacer es raptarlas. Pedrillo anuncia la llegada del Pachá y Belmonte se esconde.
 

Los jenízaros que lo acompañan cantan alabanzas al pachá (papel hablado) y éste está acompañado de Constanza (soprano lírica). El Pachá Selim le declara su amor y Constanza le vuelve a rechazar con delicadeza, diciéndole que ya tiene a alguien a quien le ha jurado fidelidad y que jamás tendrá su corazón. Selim, acepta una vez más el rechazo.


Por su parte, Pedrillo presenta al pachá a Belmonte como un arquitecto. Selim acepta hablar con él y lo invita a su palacio. Se van, y Belmonte está dispuesto a entrar con él, pero Osmín no le deja pese a que Pedrillo le dice que tiene el permiso del pachá.

ACTO II
El jardín del harem. 

Osmín trata de seducir a Blonde (soprano ligera) sin éxito alguno. Se va y entra Constanza preocupada porque Selim no para de tirarle los tejos. Entra Selim y una vez más trata de convencerla de que ceda, pero Constanza se mantiene firme.


Se van y entra Blonde buscando a Constanza. Entra también Pedrillo y le comenta que Belmonte está en el palacio y que van a trazar un plan para sacarlas de allí. Blonde se alegra de la noticia y se va.
 

Entretanto, Pedrillo aguarda a Osmín. Le convence para que beba vino con él, para así emborracharle y que duerma toda la noche, así Belmonte y él mismo podrán sacar fácilmente a sus novias de allí.

Osmín cae en la tentación y bebe, lo que hace que le suba rápidamente a la cabeza y temporalmente deje de odiar a Pedrillo. Pronto le entra sueña y se retira. Aparece Belmonte y por fin logra reunirse con Constanza y Pedrillo con Blonde.
Las dos parejas se pelean por una cuestión de celos pero pronto hacen las paces.

ACTO III
Las afueras del palacio, de noche

A medianoche, aparecen Belmonte y Pedrillo con unas escaleras para ponerlas en el balcón de Constanza y Blonde para que bajen por ellas. Para anunciar su llegada, cada uno canta una serenata.


Las dos jóvenes bajan y todo parece que está saliendo bien, pero por desgracia Osmín se ha despertado y los captura. Osmín se alegra porque por fin va a poder librarse de Pedrillo de una vez por todas.


Selim entra y pregunta por la situación. Le pide explicaciones a Constaza y ésta intercede por Belmonte diciéndole que es su amado. Por su parte, Belmonte revela su origen, y da la casualidad que es el hijo del gobernador de Orán, un gran enemigo del pachá. Selim en un principio, ordena la pena de muerte para todos, pero al ver cómo Constanza y Belmonte se aman, se lo piensa mejor y los perdona a todos, pese a los ruegos de Osmín de hacer que corra la sangre. 


Las dos parejas agradecen el gesto y se van felices de vuelta a su hogar. Todos alaban la gran generosidad del pachá.

viernes, 2 de febrero de 2018

El libertino castigado: Don Giovanni, de Mozart II


ANÁLISIS

Il Disoluto punito, ossia Il Don Giovanni... El libertino castigado, o lo que es lo mismo, Don Giovanni. Ése era el título original de una de las mejores óperas de Mozart, para muchos la mejor de todas. Para mi en concreto no lo es, siempre diré que ese honor se lo dejo a su última obra La Flauta Mágica, pero sí he de reconocer que de las tres que Mozart escribió junto con Lorenzo da Ponte; ésta es la que más me gusta.
Don Giovanni fue la segunda ópera de Mozart que llegué a ver en directo y también la descubrí siendo niño, aunque en su momento me resultó algo larga. Después de adulto, la he vuelto a ver y recuerdo un horroroso montaje en la Bastilla en la que Don Giovanni es un ejecutivo salidorro que acosa sexualmente a sus empleadas y toda la acción se desarrolla en la sala de descanso de un edificio de oficinas. Un mojón de montaje para qué nos vamos a engañar.

Mozart nos ofrece en cierto modo, su obra más oscura. Ya desde el principio, nos anuncia los trombones el aspecto serio de fondo que tiene, y nos previene para lo que viene después. En la obertura nos deja claro que el rol del Comendador, pese a que es breve, es clave para toda la obra. Don Giovanni no nos cuenta una historia de redención, pero no obstante es un relato moralizante. 

Para empezar el protagonista es un hombre que presume de haberse empotrado a más de mil mujeres, como diría el personaje de Fermín Trujillo, el famoso pícaro de playa de la serie "La que se avecina". No obstante, y pese a demostrar que las mujeres españolas son las más fáciles si hacemos caso a Leporello en el aria del catálogo, desde que Don Giovanni llega a Sevilla no da ni una. No logra llegar hasta el final con Doña Ana porque ésta no se deja, y tampoco lo logra con Zerlina. 
Pero a pesar de todo, una gran cualidad positiva que le encuentro al personaje es que es fiel y coherente con sus actos hasta el final. Incluso cuando está a las puertas de la muerte, en absoluto se arrepiente y prefiere condenarse eternamente antes de renunciar a su modo de vida, porque sus acciones es lo que en el fondo lo define y lo hace ser único. Esa necesidad de buscar su propia identidad aunque en este caso, es a través de acciones totalmente inmorales, pues estamos hablando de un hombre que lo que hace es jugar con los sentimientos de la gente y maneja a los demás a su antojo. Por eso, no tiene ningún aria larga donde él exprese sus sentimientos más profundos. Si contamos sus solos, nos encontramos con tres: El aria del vino, donde sólo piensa en la fiesta y en cuántas mujeres va a añadir a su lista, la serenata del segundo acto, donde intenta conquistar a la criada de Doña Elvira y justo después, cuando se hace pasar por Leporello y se describe de forma paródica y superficial. 

El resto de los personajes, en cierto modo todos giran alrededor de él. Doña Ana, obsesionada con vengar a su padre, Don Octavio satélite de Doña Ana con muy poca sangre, Leporello, el criado, que lo obedece por necesidad pero no por devoción, Zerlina como su nueva víctima y Masetto como daño colateral. Cabe destacar que el objetivo de Da Ponte no es apoyar la violencia doméstica. En este tiempo, que una mujer cante a su marido que la pegue "Batti, batti, o bel Masetto", no es tanto una invitación al maltrato. Zerlina sabe de sobre que Masetto no le haría daño y es más una aria de seducción que otra cosa. Aún así, me extraña que en estos tiempos donde cada comentario que se hace en Tweeter o cualquier medio público no haya habido nadie que exija que ese aria se quite de la obra porque hace alusión a la violencia de género. 

El gran personaje clave aparte del comendador, que es el ejecutor final de la suerte de Don Giovanni, es sin duda Doña Elvira. Quizás sea la única mujer de todas sus conquistas que lo ha querido de verdad y hasta el punto de ser voluntaria para redimir al libertino. Pero estamos ante un hombre que no quiere redimirse porque según su propia moral, él no hace nada malo. Esa es la clave de la historia, a Don Giovanni se le castiga por carecer de empatía con el resto de la humanidad. Ese es su gran crimen y por eso se quema en el infierno.

En lo musical hay una curiosidad que hay que destacar en la escena final y es la inclusión de tres pasajes de óperas populares del momento. Se incluye un fragmente de Una cosa rara, de Martín y Soler, I litiganti de Sarti y por supuesto Las bodas de Fígaro del propio Mozart. Estas óperas tuvieron muchísimo éxito en su día en Praga y así Mozart lo incluyó a modo de guiño.

Por supuesto en todo lo relativo a la conquistas, Mozart emplea los mismos recursos. Cuando Don Giovanni declara su amor a Zerlina, la base melódica es muy parecida a su serenata. Y eso mismo ya lo repetiría Verdi con el duque de Mantua en Rigoletto
  
En fin, ¿qué podríamos aprender de esta ópera?

- Está bien ser activo sexualmente, pero procura no jugar con los sentimientos de los demás.
- Desconfía de alguien que te regale cosa sin más, nadie da nada gratis.
- No invites nunca a cenar a estatuas de piedra. No, no es una buena idea.
- En un montaje alternativo: Don Giovanni sería así:

(Hay que ver lo que desafinan los dos cochinos)

GRABACIONES

CD

La única grabación que tengo de esta ópera es ésta de Karl Bohm. A veces es un poco lenta, pero por todo lo demás no le veo ningún inconveniente. 

DVD
 

No me terminan de gustar mucho las adaptaciones de ópera en película. Ésta en concreto, a nivel musical es magnífica, pero el problema que veo es que los cantantes son demasiado mayores para sus papeles. En un teatro vale, pero en el cine no me pega tanto y además parece que está mas ambientada en Venecia que en Sevilla. El vestuario y la ambientación también están bien. Merece la pena echarle un vistazo, pero sin más.

Compré este DVD porque estaba barato (unos 7 euros) y porque me gustaban los cantantes. La puesta en escena es algo aburrida, ambientada en los años 50 diría yo. A nivel musical, no es un mal montaje, pero tampoco es para tirar cohetes. Para lo que me costó, está bien, pero hay opciones mucho mejores.


De los que tengo y he visto, éste es de lo mejorcito que hay. Una muy buena dirección, la puesta en escena es bastante tradicional con alguna que otra licencia y un equipo de cantantes bastante competente. 

Como dicen al final de la obra, dejemos que el bribón se quede con Proserpina y Plutón y yo me despido hasta la siguiente entrega. Dado que se acerca el carnaval, voy a intentar que las siguientes tengan como contexto una fiesta popular, disfraces o  un baile de máscaras. Mira, de eso mismo va a ir la siguiente.

El libertino castigado: Don Giovanni, de Mozart I


Parece que existe una fuerza, llamémosla karma, que básicamente consistiría en que recibimos lo que nosotros ofrecemos al mundo y a nuestros semejantes. Si damos amor, tendremos amor de vuelta. Aunque al protagonista de la ópera de esta entrega, se la suda muchísimo. Él hace lo que le da la gana y cómo le da la gana. Ya rendirá cuentas más tarde. Y no acabó bien. Huy, he hecho spoilers. 

Don Giovanni (Don Juan) es una ópera en dos actos con música de Wolfgang Amadeus Mozart y libreto de Lorenzo da Ponte, estrenada en el Teatro Nacional de Praga el 29 de octubre de 1787.

Tiene una duración aproximada de tres horas (180 minutos).

BREVES DATOS HISTÓRICOS

Tras el éxito obtenido por su obra anterior, Las bodas de Fígaro, Mozart regresó a Viena pero tenía como encargo componer una nueva ópera para Praga. Volvió a contar con la colaboración de Da Ponte, quien no se comió mucho la cabeza y le propuso un libreto que él habia adaptado de otro libretista, Giovanni Bertati y éste lo había empleado para una ópera bufa de Giuseppe Gazzaniga, Don Giovanni Tenorio que se estrenaría en febrero de 1787. Este libreto, a su vez estaba basado en la obra de Tirso de Molina, El burlador de Sevilla. Actualmente, la ópera de Gazzaniga está prácticamente olvidada. 
Mozart tardó aproximadamente unos siete meses en componer la obra, entre marzo y octubre de 1787.  Se dice que la obertura fue lo último que compuso y la terminó el día del estreno. La ópera fue un éxito absoluto en Praga. Mozart tuvo la oportunidad de quedarse allí en Praga, dado que el público y la corte le pidieron que se quedase allí, pero sabiendo que el compositor real, Christoph Willbald Gluck cuya ópera más famosa es Orfeo y Eurídice, estaba muy enfermo y Mozart aspiraba a tomar su puesto. Además, el emperador José I tenía curiosidad por escuchar la ópera. Para Viena, Mozart compuso tres números nuevos: un aria para el personaje de Don Octavio (Dalla sua pace,) otra aria para Doña Elvira (Mi tradi quell' alma ingrata) y dúo para Zerlina y Leporello, aunque éste último se suele omitir actualmente. En Viena la ópera no gustó al público en general, pese a que sí le gustó al emperador. 

ARGUMENTO

La acción se desarrolla en Sevilla, en el siglo XVII.


ACTO I

Escena I: Patio del Palacio del Comendador.

Es de noche. Leporello, (barítono bajo) está esperando a su amo Don Giovanni que está seduciendo a Doña Ana, hija del comendador y se aburre enormemente. Tras terminar, sale Don Giovanni (barítono) enmascarado huyendo de Doña Ana (soprano), quien quiere saber quien es. Grita pidiendo ayuda y aparece el Comendador, (bajo) quien le desafía a un duelo Doña Ana se va en busca de auxilio y en el duelo, Don Giovanni mata al comendador. Don Giovanni, se reune con Leporello quien le reprocha por lo sucedido, el haberse acostado con la hija y haber matado al padre, pero a Don Giovanni le da igual y se van. Aparece Doña Ana con su prometido, Don Octavio (tenor). Ambos descubren el cadáver y Doña Ana se desmaya. Pronto se recupera y le pide a su prometido que la vengue, cosa a la que él accede.

Escena II: Una calle cercana al palacio y al jardín de Don Giovanni

Leporello y Don Giovanni van de vuelta cuando se encuentran con una joven que se lamenta de un novio que la ha abandonado. Don Giovanni decide consolar a la joven, pero pronto se da cuenta de su error, ya que esa mujer es Doña Elvira (soprano o mezzosoprano), una antigua amante suya a la que dejó tirada. Ella, cabreada, exige venganza. Convence a Leporello para que le cuente la verdad y aprovecha para irse por partas. 

Leporello, por su parte le aconseja que no le de más vueltas, ya que ella no es la primera ni la última y le muestra un catálogo donde él anota todas sus conquistas. Elvira, decide vengarse no sólo por ella misma sino por todas las demás. Después de eso, cada uno se va por su lado.

Un grupo de jóvenes vienen rodeando a una joven pareja que acaban de casarse. Son Zerlina (mezzosoprano o soprano) y Masetto (barítono). Don Giovanni los ve y decide liarse con Zerlina. Para ello, se acerca con buenas intenciones y los invita a todos a una fiesta que va a celebrar en su palacio. Ordena a Leporello que se lleve a todos y a Masetto con él. Masetto se deja llevar a duras penas, porque no cree en las buenas intenciones de Don Giovanni. Se van y Don Giovanni aprovecha para hacerle la corte a Zerlina, prometiéndole el oro y el moro.


Zerlina se resiste, pero al final acaba cayendo y se va. Afortunadamente, aparece Doña Elvira para cortarle el rollo a Don Giovanni, lo que aprovecha para prevenir a Zerlina, quien se va con ella. Se queda Don Giovanni solo y poco después aparecen Doña Ana y Don Octavio. Saludan a Don Giovanni y entonces vuelve a aparecer Doña Elvira, para rajar de él una vez más. Don Giovanni convence a la pareja que Doña Elvira está loca y se la lleva aparte. Entonces, Doña Ana, al escucharle hablar reconoce en él al asesino de su padre y también a quien intentó violarla. Doña Ana le vuelve a pedir a Don Octavio que la ayude a vengarla. Se va y Don Octavio solo, decide ayudarla en todo lo posible. 

Se va tras ella y aparecen Don Giovanni y Leporello. Leporello le comenta que todo iba bien hasta que apareció Doña Elvira y Zerlina, pero ha podido escapar de la situación. Don Giovanni se alegra y decide hacer una fiesta para aumentar más su catálogo.


Escena III: Jardín de Don Giovanni

Masetto piensa que Zerlina le ha sido infiel, pero ella le convence de lo contrario animándole a pegarle si eso le hace sentirse mejor. Evidentemente, no lo hace y la perdona. Sin embargo, ve a Don Giovanni acercarse y decide esconderse para comprobar la fidelidad de su mujer. Lo comprueba y Don Giovanni le descubre, invitándole también a la fiesta. Por su parte, Doña Ana, Don Octavio y Doña Elvira, se acercan al palacio con máscaras para infiltrarse en la fiesta. Don Giovanni los ve y le ordena a Leporello que los invite cosa que él hace. 

Escena IV: Interior del palacio de Don Giovanni

La fiesta tiene lugar y Don Giovanni propone un brindis por la libertad. Todos parecen divertirse, menos Masetto quien está todo el tiempo pendiente de Zerlina. Leporello, por orden de su señor, trata de entretenerlo mientras Don Giovanni va detrás de Zerlina para intentar llevársela a la cama. Casi lo consigue, pues logra encerrarse con ella en una habitación, pero Zerlina grita pidiendo socorro. Todos van a ver qué sucede y Don Giovanni se las arregla para hacer creer que el culpable es Leporello. Entonces, los tres enmascarados descubren su identidad y declaran a Don Giovanni culpable de la situación. Sin embargo, Don Giovanni coge a Leporello como barricada y logra huir de ellos.
 
ACTO II

Escena I: De noche, en una calle cercana a la casa de Doña Elvira

Leporello está muy harto de su amo y piensa en abandonarle. Para convencerle de lo contrario, Don Giovanni le sube el sueldo. Leporello acepta quedarse de nuevo con él. Esta vez la nueva conquista de Don Giovanni es una criada de Doña Elvira, así que para acercarse a ella decide intercambiar su ropa con la de Leporello y hacerse pasar por él. Se intercambian las ropas, y sale al balcón Doña Elvira. Para quitársela de encima, Don Giovanni la hace bajar para pedirle perdón y pedirle que se case con él. Como Doña Elvira siente aún algo por él acepta, pero al bajar es Leporello quien se la lleva lejos. Entre tanto, Don Giovanni ya tiene vía libre para una nueva conquista.

Entonces llega Masetto con un grupo de amigos armados con palos para buscar a Don Giovanni y pegarle una paliza. Se encuentra con él, pero como está oscuro, lo confunde con Leporello. Don Giovanni aprovecha para despistarles y cuando se queda sólo con él, es Don Giovanni quien le ataca, dejando a Masetto muy malherido. Afortunadamente, viene Zerlina quien lo ayuda a levantarse y se lo lleva a casa.

Escena II: Un patio delante de la casa de Doña Ana

Mientras tanto, Leporello sigue dando vueltas con Doña Elvira. Han llegado hasta el patio de Doña Ana y cuando por fin va a poder librarse de ella, llega Zerlina y Masetto y lo paran. Poco después aparecen Doña Ana y Don Octavio junto a unos criados que llevan antorchas. Doña Elvira intenta defenderlo, pero es ahí donde todos se dan cuenta que el hombre al que todos creen que es Don Giovanni en realidad es Leporello. Éste pide perdón a Elvira por haberla engañado por orden de su patrón y aclara también que él no ha tenido nada que ver con la paliza de Masetto. Cuando termina la explicación, aprovecha para escaparse. Entonces Don Octavio le dice a los criados que se vayan con Doña Ana que él va a ir a las autoridades a denunciar a Don Giovanni.

 
Se van todos y se queda sola Doña Elvira, que pese a todas las putadas que le ha hecho, reconoce que aún sigue enamorada de él.


Escena III: Un cementario

Don Giovanni ha estado vagabundeando y ha acabado colándose en el cementario donde se encuentra la tumba del Comendador, en la cual hay una estatua de él. Allí se reune con Leporello, y le comenta que casi ha estado a punto de enrollarse con una de las exnovias de Leporello, y eso es lo que le ha llevado allí. De pronto se escucha una voz de ultra-tumba diciéndole que dejará de reírse antes de que amanezca. Don Giovanni, no hace ni caso y golpea alguna de las estatuas y entonces, la misma voz se vuelve a oír. Leporello empieza a tener miedo y piensa que es el Comendador quien habla. Lee en voz alta la inscripción que pone bajo su estatua: "Del infame que me llevó al trance final, aquí aguardo la venganza". Don Giovanni decide invitar a cenar a la estatua y se lo pide a Leporello, quien a duras penas lo hace.


La estatua le responde con la cabeza que sí, pero Don Giovanni no lo ha visto y le pide que confirme la invitación de palabra. Se oye la misma voz de ultratumba afirmándolo. Los dos se van para preparar la cena.

Escena IV: Una habitación en casa de Doña Ana

Don Octavio le sugiere a Doña Ana casarse pero ella no está por la labor. Él protesta, pero ella le pide paciencia. Al final se conforma.


Escena V: Salón del palacio de Don Giovanni.

Don Giovanni está cenando tranquilamente. Ha preparado la mesa para dos. Leporello logra picar algo y entre tanto una orquesta interna toca algunos pasajes famosos del momento. Aparece Doña Elvira, dispuesta a perdonar a Don Giovanni si él está dispuesto a serle fiel, pero éste no está por la labor y la echa de casa. Al salir, Doña Elvira ve algo que la asusta y se va. Leporello va en su búsqueda y descubre lo que pasa. También se asusta y cierra la puerta del comedor. Entonces llaman a la puerta. Leporello le aconseja a Don Giovanni que no abra, pero éste no le hace caso y entonces aparece la estatua del comendador, que ha venido a cenar con él.


Don Giovanni lo invita a sentarse y le ofrece de comer, pero la estatua no se alimenta de comida mortal. La estatua le pregunta que, ya que él le ha invitado a cenar, ahora él le hace la misma pregunta. Don Giovanni acepta la invitación, aunque Leporello le aconseja que no lo haga. La estatua le pide que le de la mano y al hacerlo, un frío infernal se apodera del libertino. La estatua le dice que no todo está perdido: Si se arrepiente y cambia de vida, no tiene nada que temer. Pero Don Giovanni no quiere, pues está orgulloso de sus actos. Aparecen de pronto unas llamas que lo envuelven y unas voces que lo condenan. La estatua ha desaparecido y con ella, Don Giovanni.

Entran entonces, todos los personajes dispuestos a castigar a Don Giovanni, pero Leporello les dice que llegan tarde, pues su amo ya no está entre los vivos. Todos los demás confirman la historia de Leporello, pues antes se han cruzado con una sombra. Doña Ana le dice a Don Octavio que espere un año para casarse, pues quiere guardar el luto, Doña Elvira se va a un convento, Zerlina y Masetto se van a su casa y Leporello se irá a buscar a un mejor patrón.

Y éste es el fin de aquel que obra mal y de los pérfidos: la muerte es siempre igual a la vida